miércoles, 21 de noviembre de 2012

Soberanía: sus verdaderas implicaciones.

La soberanía, un "constructo" que se come al individuo.
Luego de que ciertos personajes que rara vez han tenido el sol en el cenit, en oficinas oscuras en Europa, hayan determinado "quitar" una cierta porción de mar a Colombia al Norte de San Andrés, se revela ese "constructo" de nación, de estado y de soberanía. El tema está bastante de moda, y probablemente, en otras oficinas en la fría capital de Colombia, con pieles no bronceadas y que quizás ni conocen ese pedazo de mar, se discute el impacto que tiene sobre "la soberanía nacional". Toda clase de reacciones se escuchan al respecto, bueno en general el sentimiento es de rechazo, hasta para mí, supuestamente que no creo en esas cosas.

El problema para mí se resume básicamente en que las fronteras, Colombo-Nicaragüense en este caso, son "constructos" como dice Alias Aristóteles, que en últimas revelan ficciones. ¿El estado existe? Efectivamente, pero no es más que poder brutal organizado, sin más legitimidad que la que tendría una banda de ladrones, sicarios o terroristas. ¿Cómo comparas la bandera y la nación con ladrones? No sé si sean más buenos o más malos, eso a mí no me compete, lo que sí son es única e igualmente ilegítimos, más "visajosos", más usuales en mi vida y con una mentira mejor montada. Pero hay políticos de buena fe, sí, también hay ladrones, sicarios, terroristas de buena fe, ¿Qué tanto pesa la intención? Este poder brutal organizado es limitante.

La palabra frontera es sinónimo de límite y es bastante curioso que se llame igual la división entre Colombia y Venezuela, como la división del territorio de las bandas de sicarios de Medellín. Ambas fronteras. Dicen que las de los combos o bandas son "invisibles", pero ¿alguien ha visto el meridiano 82? ¿en qué parte del río Táchira entre Villa del Rosario y San Antonio del Táchira hay una línea que separe como en los mapas? La carrera 90 puede ser tan visible o tan invisible como frontera que el río Táchira. El que haya visto el meridiano 82 debe estar bastante trabado y confundir la tierra con el mapa de la misma. Algo así hacen los poderes, nos hacen confundir la tierra con el dibujo que hizo un poderoso de la misma.

Pero todo este dolor "patrio" por la pérdida de una franja de mar al norte de San Andrés, es un poco irónico la verdad. ¿Sentimos la misma "patria" en una vuelta en la DIAN? ¿Por qué las empresas han de dar el 33% de su renta líquida al estado? ¿Por la misma razón que nos duele la pérdida de "mar territorial" que la mayoría ni siquiera conocemos? ¿Cómo puede pertenecernos algo sobre el cuál ni remotamente ejercemos dominio? ¿Por qué alguien dibujó en un mapa, de forma más o menos arbitraria, que un lugar pertenecía a un país, lo hace suyo? ¿Dominio eminente? ¿Por qué? Si es así ¡qué buena forma de adquirir, dibujaré que la luna es mía y procederé a cobrar tributos cada que la miren!

El caso es que la "patria" no existe, es un concepto arbitrario. Nietzsche al respecto habla más bien de la "hijatria" o el lugar que vamos a dejarle a nuestros hijos, esto lo decía con sarcasmo, quizás para negar lo adsurdo del concepto. Ese concepto de "patria" únicamente sirve para legitimar abusos. ¿Qué clase de abusos? Un señor nace en Nicaragua y otro a pocas millas náuticas en San Andrés, ¿Por qué el San Andresano no puede pescar en aguas "nicaragüenses" y el Nicaragüense en aguas Colombianas? Por ese "bello" y anquilosado concepto de soberanía que cree en nosotros el prejuicio que esas "aguas" son "nuestras". Por esa idea que tenemos en la cabeza, que es parte del dominio intelectual que ejerce el estado en nosotros a través de la educación, es que un pescador tiene esa limitación. 

La naturaleza funciona de manera diferente un cardúmen de peces vive al vaivén de su alimento, alimento que un día estará más acá del meridiano 82 o más allá del mismo. La naturaleza de un buen pescador creería yo, no es la de portar una bandera en su bote, es la de seguir las mareas, corrientes marinas, los amaneceres y atardeceres y dirigirse allí para pescar con sus redes y sus estrategias. Sin embargo, la natural inclinación del trabajo del pescador, se ve truncada por "constructos" como el de soberanía. "Constructos" en la que creen una serie de burócratas en la Haya y se imaginan que con eso están salvando el mundo, mientras mantienen las ideas que limitan la pesca de unos seres humanos. Querido amigo pescador isleño, ¡pesque donde Haya, no donde le diga la Haya! Esto es un desafío, un día habrá en "Colombia" y otro día en "Nicaragua" y lo importante no es creer en la bandera, es hacer bien su trabajo.

Por más que haya rechazo a todo lo que signifique Nicaragua, y que me linchen, el mismo derecho a pescar donde le plazca lo tiene el "Nicaragüense" que el "Colombiano". Un derecho que le nace porque los peces libres no son de nadie, por eso el primero que los encuentre y los aproveche se hará su dueño. Los Nicaragüenses son mis amigos, como lo puede ser cualquier ser humano. Me disgusta el presidente de Nicaragua, pero no porque sea nicaragüense, como la mayoría de la gente que me cae mal es de Colombia pero no me cae mal por ser colombiana. 

La verdadera implicación de la soberanía es la frontera, frontera que limita, aliena e impone una serie de criterios arbitrarios que no son acordes con la naturaleza. Eso lo vemos claramente en los pescadores que de aquí o de allá deben pescar donde les plazca, no donde los "constructos" o imaginarios sobre cómo se divide la tierra. Ese "mar territorial" que nos duele, no es más que el dolor de que nos limiten en vez de limitar, pero es tan injusto limitar como que nos limiten. El prejuicio que nos crea la "patria" es lo que nos limita en negocios, amistades, acciones, nos limita a ser humanos más que ser un invento "colombianos". Invento que es bastante ridículo y teatral como reconocía el filósofo Fernando González, aun considerando la patria como una posibilidad. El "constructo" de Colombia ni si quiera es autóctono, es lo que decía Fernando González aún considerando esa posibilidad de patria. Finalmente, esos niños de la Haya creen que jugando con esos "constructos" e imaginarios limitantes, que nada tienen que ver con la verdadera naturaleza humana, evitan guerras, cuando la verdad es que sus ideas acerca del poder están más cercanas a la idea de clan, combo, masa ridícula, asociación de cazadores, no sé, esas ideas de películas con clanes y masas que con aquellas que van con la libertad, la justicia, el derecho natural y el desarrollo.

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