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sábado, 2 de enero de 2010

LAS PELIGROSAS FALACIAS DEL DISCURSO DE LA “VIDA DIGNA”.

El discurso de la "vida digna" es una forma de argumentación utilizada en el contexto de los "derechos humanos" (que son más bien un montón de declaraciones carretudas y muertas que tienen algo de verdad en algunos casos). Esta forma de argumentación defiende los derechos de las personas, partiendo de la idea que es necesario lograr que la "vida sea digna". Esto lleva a que todo el discurso conlleva a que "los derechos humanos generan vida digna" y lo que no lo hace no es derecho humano... Pero ¿es realmente tan beneficioso el discurso?




  1. TOMÁNDONOS EN SERIO EL CHISTE.


Muchos se preguntarán ¿qué tiene de peligroso un discurso así? Ningún discurso perverso en la historia ha tenido, durante su periodo de aceptación, una apariencia malévola. De hecho el discurso de la "vida digna" suena benévolo, positivo, que invita a perseguir ese "valor". Sin embargo, el trasfondo del discurso es "moralista" es decir, proviene de personas que creen saber quién es bueno y quién es malo.

Resulta que la palabra dignidad significa "valor", que "vale", que merece "respeto", "admiración". Esos son los sinónimos de una realidad denominada dignidad. De allí podemos preguntarnos ¿qué significa entonces la "vida digna"? Pues basta cambiar el "digna" por alguno de esos sinónimos y veremos que "vida digna" es aquella deseable, admirable, que merece respeto. Para el discurso la vida digna es aquella deseable, valiosa, la que tiene sentido. ¿Qué es entonces una vida "indigna"? ¿Qué no es "vida digna?

Es curioso que el tema de la "vida digna" sea la finalidad del perverso "Leviatán". Esa es la meta. Es por eso que para definir lo que es la vida digna es bueno delimitar lo que es y lo que no es. Es así como utilizando el razonamiento a contrario sensu (SI A=B a contrario sensu No A= No B) si la vida digna es la "valiosa" ¿qué es la "vida indigna"? Pues… la que no vale…Lo indigno también es aquello que a lo que no se tiene derecho ("es indigno de sucederle") ¿Vida sin derecho? ¿Vida sin valor?

Las ideas anteriores nos llevan a una pregunta que es NECESARIA: Si no es valiosa ¿Qué se hace con la vida indigna? ¿qué se hace con lo que no "vale"? Si nos tomamos en serio la pregunta pues diríamos que tenemos dos posibilidades: 1. Desecharla, 2. Darle valor. Efectivamente… la única que aplicaría dentro de una lógica coherente –que pueda aplicar como ley universal- solamente sería la primera… Vida desechable, vida basura… Al fin y al cabo, "sin vida digna no hay derechos"… ni siquiera la vida…

SU "ANTROPOLOGÍA": conciencias ajenas.
¿Cómo alguien en su sano juicio puede decir que hay vida basura y más aún en el hombre? No lo dicen, la hipocresía, o quizás la estupidez, no les deja ver que están hablando de vidas que son basura. Al respecto, existen "filósofos" (yo les llamaría sofistas vendidos) que tienen esa clase de antropología basada en el absurdo de la vida digna vs la vida "basura". Uno de esos "filósofos" que clasifica los seres humanos en un nivel de vida digna y vida indigna, no sé si cínica no sé si estúpidamente afirma:

"Now it must be admitted that these arguments apply to the newborn baby as much as to the fetus. A week-old baby is not a rational and self-conscious being, and there are many non-human animals whose rationality, self-consciousness, awareness, capacity to feel pain (sentience), and so on, exceed that of a human baby a week, a month, or even a year old. If the fetus does not have the same claim to life as a person, it appears that the newborn baby is of less value than the life of a pig, a dog, or a chimpanzee". [Peter Singer, "Taking life: abortion", in Practical Ethics (London: Cambridge University Press, 1981), p. 118.] (emphasis added).
¿Cómo puede saber Singer la "conciencia" (capacidad de sentir placer o dolor) de un "marrano" o de un Chimpancé? Me atrevería a decir, confiando ciegamente en el autor, que él ha sido (léase actuado) como uno de ellos… ¿Cómo hace para saber eso? Si acaso, si tuviera una memoria prodigiosa su mente llegaría al estado de recién nacido, pero ¿cómo hace para saber la capacidad de placer o dolor que tiene cada ser vivo?

Efectivamente, Singer, que es uno de los inscritos en este discurso de la vida digna, tiene una "antropología" tan amplia que conoce cada uno de los niveles de la conciencia. Cuando alguien pretende tener la conciencia de todo y de todos, palabras más, palabras menos, es un "moralista" que distingue entre "buenos" y "malos" es decir: "dignos" e "indignos"

VIDA DIGNA Y NECESIDADES BÁSICAS.

Como tienen ese método tan amplio y completo… ¡me dan ganas de conocer el truco! Ellos inician, con la ayuda de los más perversos poderosos internacionales una de las más deliciosas clasificaciones: necesidades básicas. El hecho de conocer el interior, secretos, miserias, dolores y estados de los hombres, con facilidad los lleva a conocer sus "necesidades". Al conocer sus "necesidades" que confunden con sus "deseos" (¿en qué les fallará el método?) las clasifican y las generalizan y poner un estándar mínimo que llaman "necesidades básicas".

Esto nos lleva al principio de este escrito pero más profundo: la vida digna es la que tiene las "necesidades básicas" (léase deseos) satisfechas y la indigna la que tiene alguna "necesidad básica insatisfecha" (léase deseo). Es fácil: ¡Basta con una encuesta y ya sabemos el nivel de "vida digna" de las personas!

Eso nos lleva otra vez a la cuestión de la vida indigna: ¿qué hacemos con los que tienen una "vida indigna"? ¿Desecharlos o "darles la dignidad"? Como la segunda no tiene ningún soporte volvemos a la primera. ¿Creen que es chiste?

No es un chiste que a los países "pobres" –los que tienen un mayor número de "deseos insatisfechos"- se les empiece a echar el discurso que controlen la natalidad para "mejorar" el nivel de vida digna. Y ¿cómo mejora? Fácil, eliminando a la vida indigna o en términos políticamente incorrectos (por ser filosóficamente correctos) matando la "basura"…

¿ABSURDOS? 
El discurso que en principio sonaba atractivo para la mente, por alguna razón empieza a sonar absurdo. Pero, ¿no es el discurso coherencia interna? Un discurso como:

PREMISA INICIAL: El hombre necesita satisfacer necesidades,

PREMISA FINAL: La esclavitud forma de producir y de satisfacer necesidades,

CONCLUSIÓN: Luego el hombre necesita la esclavitud.

El silogismo anterior es absolutamente coherente, todas las premisas son verdaderas, la conclusión debe ser verdadera también. Pero, ¿por qué no lo es? Nuestros sofistas actuales no podrían explicar la razón… al fin y al cabo, no la hay…

Lo que sí es claro, es que es comparable el absurdo NAZI con el absurdo "Vida digna"…

Los judíos son indignos.            Los que no tienen necesidades básicas son indignos.

Lo indigno hay que eliminarlo.

Luego, los judíos y los que no tienen necesidades básicas satisfechas hay que eliminarlos.

Son discursos coherentes y sin embargo, son inhumanos, absurdos, perversos. ¿Por qué?

Kant proponía que nuestros actos se dieran como si fueran a ser ley universal. Eso quiere decir, que si propongo "el que no tiene 'conciencia' puedo matarlo" todo aquel que no tenga 'conciencia' puede asesinarse. Si propongo que hay grados de personas, o de "vida digna", también es claro que no podré quejarme cuando se acepte el asesinato de los pobres (pues acepto grados y mi lógica llevaría a eso). Si propongo que "la madre vale más que el hijo por nacer pues es más fuerte", también sería lícito reconocer el machismo y el derecho del hombre a pegarle a su mujer "pues el hombre es más fuerte". Kant hasta ahora no nos explica el absurdo camuflado, pero nos muestra la seriedad de las consecuencias de nuestros actos.

Lo anterior nos lleva a que si hablamos de "vida digna" tenemos que ser coherentes en reconocer que si la "vida indigna" no vale entonces tenemos que permitir el asesinato de aquellos que la "sociedad" considera indignos… ¿será que se acabó el NAZISMO? ¿Será que se ocultó?

VOLVIENDO AL PRINCIPIO.
Aunque me encanta picotiar a esta mediocre sociedad que se deja echar unos cuentos y se los traga enteritos creo que también es bueno buscar las soluciones. Y la solución está en volver al principio. Principio en todas sus acepciones… como naturaleza, como el origen de la reflexión, como mandato ético y prudente. El razonamiento es simple… pero no lo haré… lo dejaré a manera de preguntas:




  1. ¿Todo hombre tiene una tendencia a la felicidad? ¿Cómo es posible si la vida humana es sufrimiento?





  2. ¿Podemos conocer si alguien es más o menos feliz que otro? ¿Podríamos saberlo si lo vemos si sufrir o reír?





  3. Si se mata a alguien que tiene tendencia a la felicidad ¿no es una forma de discriminación, de injusticia?





  4. Si podemos conocer si alguien es más o menos feliz ¿cuál sería el fundamento para "eliminar" a los "infelices"? Y si no podemos ¿cuál sería el fundamento?


No quiero hablar. Quiero preguntar… pero les recomiendo varios autores que pueden darles la respuesta. El español Javier Hervada explica la solución desde una perspectiva metafísica, Camila Herrera, John Finnis que lo hace desde una perspectiva ética y el norteamericano Lysander Spooner que explica la posibilidad de conocer la justicia…

Nunca se me olvidará una clase de primer semestre de derecho donde una persona vino a vender unas boletas de una fundación de drogadictos y dijo "son personas que no tienen dignidad". Cuando se fue, la genial catedrática, dijo: "el señor se equivocó: todas las personas tienen DIGNIDAD". ¿Será la dignidad el principio? Quizás, sólo quizás… Lo único es que nos lleva al comienzo del discurso…

martes, 22 de septiembre de 2009

REFLEXIONES, ABSURDOS E IMPLICACIONES DE LA NOCIÓN DE PERSONA EN LOCKE Y SINGER.

Una de las cosas que este mundo no se toma en serio es precisamente la de tomarse en serio todas las afirmaciones. Al respecto con su genial ironía nos recuerda Chesterton[1]:

“En una reunión de café oímos decir fácilmente: «Esta vida no vale la pena de vivirse». Lo oímos como oímos decir que hace un hermoso día: nadie considera que ello pueda ejercer ningún efecto de importancia sobre el hombre o sobre el mundo. Pero si esa expresión llegara realmente a aceptarse, el mundo andaría de cabeza. Se premiaría con medallas a los criminales por librar de la vida a los humanos; se perseguiría a los hombres porque libran a las personas de la muerte; se emplearía el veneno en lugar de la medicina ; llamaríamos a los médicos cuando estuviéramos sanos; las sociedades de salvamento de náufragos serían consideradas como hordas de asesinos. Pero nunca nos preguntamos si el charlatán pesimista refuerza o desorganiza la sociedad, porque estamos convencidos de que las teorías no importan.”

En estos días un amigo me decía que generalizaba y mucho, la verdad no sé si lo haga inconscientemente, pero lo que sí sé es que me tomo totalmente en serio sus afirmaciones. Me las tomo tan en serio que muchos piensan que estoy haciendo un chiste. ¡Y es cierto, tomarse con seriedad las afirmaciones genera paradójicamente muchos chistes!

Una de esas cuestiones que se requiere tomar con esa seriedad cómica es el postulado de Peter Singer quien sostiene que “un chimpancé vale más que un bebé recién nacido”. Aunque no lo creamos ese barbaridad, es quizás el sustento filosófico y bioético de los derechos “humanos” Precisamente esta pregunta que se plantea para la asignatura de filosofía del derecho parte de una afirmación de Peter Singer, conocido “bioético” defensor de los derechos de los animales. Su afirmación, que si nos la tomamos en serio parece un chiste, es la siguiente:

"Now it must be admitted that these arguments apply to the newborn baby as much as to the fetus. A week-old baby is not a rational and self-conscious being, and there are many non-human animals whose rationality, self-consciousness, awareness, capacity to feel pain (sentience), and so on, exceed that of a human baby a week, a month, or even a year old. If the fetus does not have the same claim to life as a person, it appears that the newborn baby is of less value than the life of a pig, a dog, or a chimpanzee". [Peter Singer, "Taking life: abortion", in Practical Ethics (London: Cambridge University Press, 1981), p. 118.] (emphasis added)[2].

En español eso quiere decir, que un bebé no es consciente (no sabemos de dónde saca esta afirmación) porque no tiene capacidad de sentir y que tiene más valor un cerdo, un perro o un chimpancé. Un niño chiquito es en sentido común lo que la abuelita es a la experiencia, por eso el niño chiquito, de entender esta cuestión diría ¿y es que el bebé no llora y no se ríe? Pero, eso no es lo grave de la afirmación. Tal vez la inquietud del niño chiquito, que daría certeza a Descartes, callado a Aristóteles, sin preguntas a Sócrates o a Alpiniano de acuerdo con él, quizás no sea lo suficiente para entender o demostrar la magnitud del problema.

ABSURDOS DE DICHA NOCIÓN DE PERSONA

¿Cómo así que la capacidad de sentir dolor o placer es un nivel más elevado de la personalidad? Recordemos que la afirmación dada viene de la tradición liberal que según la mayoría (¿excelente criterio de verdad?) empieza con John Locke, y se toma, absolutamente en serio –magnífico chiste- la definición de persona de éste último autor. La tradición liberal busca la igualdad entre las personas pero ¿son iguales las personas teniendo distintas conciencias del placer y del dolor?

Uno de los filósofos de la autenticidad como Kierkegaard sostiene que hay diversos grados dependiendo de la conciencia[3] de un yo, se perciben diversos grados de desesperación. En palabras del sabio Danés: “Cuanto más crece la conciencia, más intensa es la desesperación. A medida que la conciencia aumenta, sus progresos miden la intensidad siempre creciente de la desesperación”[4]. Efectivamente, pareciese una realidad la existencia de una relación directa entre conciencia y sentir placer y dolor. Ahora bien, si lo que hace a una persona es su nivel de “conciencia” en todas sus posibles acepciones, ¿qué pasaría con aquellas personas que por cuestiones psicológicas o fisiológicas tienen una conciencia menor? ¿serían personas de menor “valía”?

Pues precisamente, una noción de persona partiendo de los distintos grados de conciencia es absolutamente discriminatoria pues efectivamente la capacidad de sentir placer y dolor es en términos modernos “relativa” a cada sujeto. Aunque queda una pregunta aun más profunda que se resolverá posteriormente ¿acaso la conciencia no hace parte de la intimidad de cada persona? ¿Acaso uno puede saber el placer o el dolor que sienten otros? Algunos psicólogos dirían que sí…Bajo el absurdo de poder juzgar quién tiene más placer y más dolor, la sociedad liberal se cae bajo su propio peso, porque ¿cómo predicar la libertad de seres más libres que otros, de animales más libres que hombres? ¿Habría libertad verdaderamente libertad o dependería de nuestro estado individual en este contexto? ¿bajo ese supuesto se justificaría asesinar a alguien que se encuentra dormido?

¿Quién mediría el nivel de conciencia de Sthephen Hawking por ejemplo? No puede controlar sus extremidades, pero dicen que parece que su mente conoce la forma del universo. Es por eso que, no solamente puede afirmarse que tomarse en serio la teoría de Singer genera el absurdo de la discriminación, sino, pero aún, ¿cuál es el criterio que permite determinar a quién eliminar y con quién quedarnos? ¿Los derechos humanos?

LOS CRITERIOS PARA DETERMINAR QUIÉN ES MÁS CONCIENTE Y QUIÉN NO: LOS DERECHOS HUMANOS Y EL UTILITARISMO.

Algunos sostienen que nacimos en el siglo de los derechos humanos, el siglo XX, pero ¿cuándo en la historia de la humanidad se habían visto tantos ataques contra la dignidad humana?[5] Efectivamente, los NAZIS experimentaron tratando de probar si los judíos sentían dolor[6]… Es por eso que surgieron miles de declaraciones de derechos, sí miles, como tratando de conciliar el ius in omnia (consiste en que los hombres antes de asociarse en el estado tienen derecho a absolutamente todas las cosas, en otras palabras, tienen derecho a todo aquello cuanto la libertad humana pueda llegar a hacer) de Hobbes con la existencia del “dios” Leviatán. Es así como algunos sostienen que ese es el criterio ¿Están fundamentadas esas declaraciones? La doctrina mayoritaria parece apuntar a que sí. Creería que no, y la razón es porque estamos en un modelo económico y jurídico alienante: el utilitarismo.

¿Qué es utilitarismo? Es la misma frase de de Locke y Singer, la vida únicamente basada en el placer y en el dolor. La sociedad debe optimizar el mayor placer y promover el menor dolor. Por eso, -sin saber bajo qué criterios matemáticos- se mide el dolor en términos de quién puede padecerlo más fácil. ¿Quién lo juzga? Por eso las declaraciones de derechos humanos buscan promover todas las formas de placer posibles, consagrarlas como derechos y evitar –al mínimo- el dolor social; lo hace por ejemplo eliminando a aquellos que menos pueden sufrir para generar el mayor placer a aquellos que pueden sufrir más. Ese es precisamente el problema de los derechos humanos, que parten de una persona como simple sujeto que reacciona positiva o negativamente ante los estímulos ¿al igual que un robot?. ¿Somos únicamente eso? ¿Quién dijo que la felicidad era matemática? Y ¿quién es el ingenuo que cree que eso allí descrito puede cuantificarse?[7] ¿Cómo puedo saber quién tiene mayor placer si la conciencia es íntima? ¿Cómo es posible cuantificar eso si los psicólogos y psiquiatras tardan en entender los síntomas de sus pacientes?

¿ELIMINAR EL SUFRIMIENTO HUMANO?

Además, es absurdo pensar que se puede aumentar el placer ¿no es absurdo pensar que podemos de alguna manera eliminar el sufrimiento humano? ¿No es absurdo pensar que podemos eliminar a los que no sufren pero tienen un grave riesgo de hacerlo posteriormente? Recuerdo una frase de Alain de Bottom en su libro “Las consolaciones de la filosofía” donde afirma “¿para qué llorar en cada escena? La vida entera es digna de llanto”[8]

CONCLUSIÓN

Efectivamente ese no es el punto de partida del hombre, a menos que nos consideremos más conscientes que los demás y nos creamos legitimados para destruir a aquellos que a nuestro parecer no tienen conciencia de placer y dolor. Acabo con la siguiente cita para cerrar con el pensamiento de Singer:

In other words, according to Singer's preference utilitarianism, bestiality is ethically correct as long as (1) it is not cruel; (2) if it satisfies the mutual preferences of those affected (i.e., the human and the animal); and (3) if it has the best consequences for the greatest number of people involved (i.e., the total amount of "pleasure" experienced in the world would be increased).[9]

¿Es esa la corriente de los derechos humanos que sustentamos como argumentamos a diario? ¿Bestialidad sin crueldad? Creo que hay que retornar a la pregunta esencial quiénes somos y para qué existimos…

BIBLIOGRAFÍA

Reading The Singer on "Bestiality". By Dianne N. Irving. En http://www.lifeissues.net/writers/irv/irv_23singerglobalethics.html 22/09/2009 04:59 p.m

Ilva Miriam Hoyos en un escrito titulado “Naturaleza y Dignidad” que puede consultarse en http://dikaion.unisabana.edu.co/index.php/pyc/article/viewFile/1037/1955 22/09/2009 05:36 p.m. Versión en PDF

IMAGEN

En http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Stephen_Hawking.StarChild.jpg 22/09/2009 06:25 p.m.



[1] CHESTERTON. "HEREJES". cap. 1. 1905

[3] Es un criterio que difiere en cierta medida de la noción de consciencia en Locke: “capacidad de sentir placer o dolor”. Aunque pueden coincidir si mira mediante un pensamiento analógico de lo que implica la conciencia en Kierkegaar como se puede ver en la cita posterior.

[4] KIERKEGAARD, Soren. TRATADO DE LA DESESPERACIÓN. Editorial Gradifco. Buenos Aires. 1999. Pág. 53.

[5] Al respecto Ilva Miriam Hoyos en un escrito titulado “Naturaleza y Dignidad” que puede consultarse en http://dikaion.unisabana.edu.co/index.php/pyc/article/viewFile/1037/1955 22/09/2009 05:36 p.m. Versión en PDF página 5 Sostiene que hemos llegado al máximo conocimiento de los derechos humanos pero que irónicamente la praxis de los mismos se visto disminuida.

[6] Aún los periodistas dudan de la capacidad de sentir dolor de las personas “¿qué sintió cuando se murió su hija?”

[7] Al respecto el autor José Alpiniano García Muñoz (GARCÍA-MUÑOZ, José Alpiniano. ANALISIS ECONÓMICO DEL DERECHO EN EL CÓDIGO DE BELLO. Publicado en UNIVERSIDAD DE CHILE. Facultad de Derecho. Sesquicentenario del código civil de Andrés Bello. Lexis Nexis. Santiago, Chile, 2005) sostiene que Javons tomando las ideas de Benthan procura definir cómo maximizar la utilidad y disminuir el dolor. Es así como surge el modelo de Wilfredo Pareto que finalmente termina resolviendo los problemas mediante ecuaciones. El análisis económico del derecho es prácticamente la forma para intentar resolver todos los problemas que generan los derechos humanos. Al respecto Stitglitz, Joseph en (“Se busca trabajo decente”. ZUBERO, SENN Y STITGLITZ. Madrid Hoac 2007 ISBN 978-84-85121-94-6) busca proponer un modelo macroeconómico que sea capaz de generar el mayor número de empleo con el menor costo o inflación.

[8] Me excuso pero no recuerdo la cita concreta aunque doy fe de haberlo leído…

[9] Reading The Singer on "Bestiality". By Dianne N. Irving. En http://www.lifeissues.net/writers/irv/irv_23singerglobalethics.html 22/09/2009 04:59 p.m.

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