viernes, 24 de junio de 2011

UN ESCRITO SOBRE LA EXPERIENCIA EN CRISTO.

“Padre, bendíceme. Que yo siempre te sea fiel como el pie al paso, como el paso al camino, y como el camino hacia Ti en pensamiento, palabra y obra. Haz tu corona de amor como Cristo con el oro de la humildad y los diamantes del sacrificio.”. Gonzalo Arango.

I
¿Por qué Gonzalo Arango el rebelde incomprendido del nadaísmo acabó escribiendo oraciones? ¿Por qué San Agustín promiscuo en vida y en ideas acabó al borde de una locura de amor cuando conoció a Cristo? ¿Por qué San Francisco de Asís, hijo de papi, acabó amando a la hermana pobreza? Podría enumerar miles de casos que intrigan en términos biográficos y estéticos los cambios tan abruptos de vida de aquellos que han conocido a Cristo o a su madre la Virgen María. Lo mejor está en el evangelio cuando Jesús dice:

“También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.” (Mateo 13. Versículos 45 y 46)

¿Será que a eso se refería? Creo que el ejemplo estético que pone Cristo en el evangelio, es exactamente lo que pasa cuando uno logra vivir una experiencia con él. El amanecer más hermoso, la mujer más bella, la playa más limpia, un buen vino, un buen salmón, un baño, todos los lugares del mundo que inspiran mucha belleza. Es una belleza limpia, única, no como la quiere imponernos la sociedad. También para no dejar de ser pluralistas, hay ciertas personas que se encuentran a sí mismas en un “Oulet” en Miami… Nadie negará que son momentos que producen mucha alegría, paz o placer en general pero ¿la suficiente? Nada de eso se compara con la calma, paz o alegría que se puede llegar a sentir ante el Santísimo expuesto. Se percibe siempre ¡No! Pero si poco a poco va uno tratando de buscarlo, como “el pie al paso”, poco a poco se va encontrando con Él.

En el huerto de los olivos...
En el huerto de los Olivos...
Pero ¿por qué muchos nos alejamos de experimentarlo? Luego de los dolores de la vida, caemos en la pregunta existencial de si vale la pena vivir o morir. Desde ese punto de vista el existencialismo como filosofía denota una amplia búsqueda de la autenticidad. ¿El todo o la nada? ¿Nadaísmo o eternidad? Y ante el dolor es válido gritar ¡y dónde está ese todo del que claman! Yo también lo he hecho y… ¡el mismo Cristo lo hizo! (Mateo 27. Versículo 46).


II
De repente, ante la nada y el dolor nos acordamos de babosos que de Cristo no tenían más que palabras. De aquellos mediocres que citan el evangelio a diestra y siniestra y creen manejar tu vida. ¿Cómo va a existir un tesoro de esa belleza y magnitud en semejantes seres? ¡Obviamente no hay belleza en sus acciones! Si es así  ¿por qué no miramos directamente a Cristo y a su madre María? Ningún hombre posee ni poseerá jamás la belleza de Cristo por eso ¿para qué seguirlos? Tal vez los que representamos a Cristo somos malos representantes, pero ¡eso no dice absolutamente nada de Él! 

Todo lo que escribo lo hago fruto de un proceso de intimidad y reflexión, o al menos eso creo. Personalmente todavía no me aguanto al moralista que trae consigo frasesitas descontextualizadas creyendo que éstas contienen todo lo que es el bien y el mal. Personalmente yo le diría al que se inventó frases del tipo “el que obedece nunca se equivoca” que, antes de ese moralismo mamón enseñe 1. Que hay casos donde se debe DESOBEDECER 2. Cómo se obedece cuando se debe obedecer. ¡No me digan que debo ser bueno, díganme y muéstrenme cómo serlo!  

Decía Nietzche: “Te creo capaz de todas las maldades: por eso quiero de ti el bien. En verdad, me he reído mucho del débil que se cree bueno porque tiene las garras tullidas.” (Nietzsche, 1885 pág. 121). A veces hemos confundido la anulación del ser con la bondad, el trasfondo no es no ser malo, sino ser bueno. Para no ser malo no se requiere más que hacer nada… Ese es otro de los distractores para que a veces no creamos. Virtud no es lo que domestica y embrutece (Nietzsche, 1885) la verdadera virtud está, como dice Cristo en las obras: “Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.” (Mateo Cap 7 vs 20).

III.
LA CRUZ
La mayor obra está en cargar y
seguir la cruz.
Pero ¿cuáles son sus obras? ¿Cómo reconocer a aquellos que tienen a Cristo en su corazón? Lo primero es la alegría y la paz que sienten las personas al momento de estar allí. Advierto, eso no pasa siempre, pero el cambio, la fuerza y la pacificación que da Cristo en otros es sorprendente. He seguido muy de cerca a alguien en ese sentido y sé que saca lo mejor de sí, se tranquiliza y demás cuando está con Él o con su madre María.

Decía C.S Lewis lo siguiente: “No le estoy pidiendo a nadie que acepte el cristianismo si su mejor razonamiento le dice que el peso de la evidencia está contra él.” (Lewis, 2009 pág. 151). Efectivamente, a veces, el cristianismo puede parecer contra-evidente por muchos, porque ven el moralismo y no la alegría del cristiano. Tengo una amiga que es muy alegre por Cristo, pero cuando sale con las frasesitas… Nadie tiene que aceptarlo [al cristianismo] si no ha visto las obras, pero por eso cuento las que veo…

“Me inundas de alegría, me colmas con tu amor” dice una poetisa en medio de la adoración comunitaria al Santísimo. Más tarde un joven extranjero dice “lo que me movió a bautizarme fue la comunidad” ¿Cómo es aquello posible? Es que también hay personas que se mueven por la comunidad, pero, el fondo de mi discurso es ¡la comunidad es necesaria, pero no el objetivo!

Al conocer lo voluble de los hombres ¿qué sentido tiene estar tras los líderes de una comunidad? Todos nos equivocamos y hay ocasiones, como dice Nietzsche, en las que mejor es pasar de largo y evitar esos tropiezos. Ellos no son la experiencia, la experiencia es con y en Cristo. La Virgen María también nos mueve hacia su experiencia de amor infinita. Si ya sabemos dónde está la belleza ¿qué sentido tiene lo demás?

IV
Hace poco un amigo muy sabio, que es un señor mayor que sabe más que muchos dizque doctores me hablaba que le gustó mucho un escrito que le mandé. Ese texto en su trasfondo llenaba la “metafísica divina”, por eso creo que le llegó. El escrito era de la Mula pensante y hablaba grosso modo que la idea de Dios como el Ser no era tan insípida como sonaba a los Aristotélicos. Nadie va a amar si le dicen que Amor es una frase seca como “Querer el bien de otro en cuanto otro”. Quizás por eso Fernando González negó el primer principio “una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo”, por insípido. Dios como el Ser es una idea bastante diciente, es la belleza de las bellezas es… algo que se sale de mi entendimiento para describirlo, al fin y al cabo, el fin de los fines es indefinible e ilimitado.
GUAYACÁN CIELO Y VERDE
La hermosura del Guayacán...
Ese Ser en cuanto poesía es la experiencia de Cristo. No podremos llegar a medirlo o soportarlo porque es inconmensurable. Lo que si podemos de alguna manera medir es ¡lo extraño de donde lo encontramos! Las capillas donde está el Santísimo expuesto generalmente son cerradas y calientes, el oxígeno no circula bien y ¡se siente paz! ¿Cómo es eso posible? No lo sé… pero así lo he percibido. Tal es la percepción que ni el más hermoso amanecer o atardecer, la mujer más bella, el guayacán con las flores más intensas, el olor de las rosas, nada es comparable a esa paz y fuente de alegría infinita. A todo aquel que quiera una verdadera experiencia estética o de placer. Quizás esa es la verdadera prudencia en la búsqueda del placer de la que hablaba Epicuro… La experiencia de Cristo es más que eso, trasciende todas las barreras de categorías humanas, se siente uno renovado, limpio, con ganas de vivir, de ayudar a otros, tranquilidad, ganas de hablar de ÉL…

V.
Si muchas personas hemos alcanzado a percibir un mínimo de lo hermosa, perfecta, sobre-natural y trascendente que es Cristo ¿por qué no buscar ese camino así sea por curiosidad? Sé, como esto es fruto de algo de camino, que ni la curiosidad es fácil, es como la curiosidad por ser rico ¿qué se sentiría ser rico? Lo primero que habría que hacer es dedicarse a conseguir plata… Pasa lo mismo con Cristo, con la diferencia que se lo pedimos a Él o a su madre María para que interceda por nosotros. No se trata de pedir como un cajero automático, es simplemente decirle… “quiero ser tu amigo” y lo serás, entre caídas y retrocesos, al instante o luego de años de estar en el fondo del abismo buscándolo.

Finalmente cabe responder otra pregunta. ¿No podré encontrar esta belleza en otro lado? Mi respuesta es pragmática, no racional: el camino para encontrar algo así es tan difícil que no tiene sentido volver a vagar entre el sin-sentido pensando "en otro lugar también puede haber algo así". Es como para el rico, usted ya es rico en una empresa de alimentos, y le dicen "déjela tirada y empiece una de zapatos" ¡Absurdo! Cada camino y cada vida es diferente, pero todos podemos pasar de la Nada al Ser, de la Náusea a la Belleza, del sin-sentido al sentido… Esa es la experiencia de Cristo…

POST SCRIPTA
I. Yo no soy un gurú de la moral, de la llave del bien y del mal, nada por el estilo… por eso puede haber errores…

II. Los errores son míos, espero que se entienda que el mensaje es no creer en mi mensaje sino en el MENSAJE DE CRISTO.

III.  Si alguien les dice que Nietzsche es “Nueva Era”, como de hecho supe que lo hacen por favor díganles: “Sí, Nietzsche si criticaba el cristianismo [o más bien a algunos que nos creemos cristianos], pero la nueva era le habría parecido una nueva manifestación de la chusma apegada a los viejos valores pidiendo fuerzas ajenas para ascender.”.

BIBLIOGRAFÍA.

Lewis Clive Staples MERO CRISTIANISMO [Libro] / trad. Fernández Muro Verónica. - MADRID : EDICIONES RIALP S.A., 2009. - Sexta Edición. - 978-84-321-3077-9.

Nietzsche Friedirech Así habló Zarathustra [Libro]. - [s.l.] : Euroliber S.A, 1885. - 84-7905-028-4.


1 comentario:

  1. Me llama mucho la atención que compares la experiencia de Cristo con una experiencia estética, y más concretamente, como dices en alguna línea, con la poesía. Es curioso que la experiencia mística siempre haya tenido una expresión poética en prácticamente todas las religiones y en especial en la religión cristiana. En lo personal siempre he creido algo con respecto a esta experiencia y es esa cualidad de inefabilidad, "ni ojo vio no oido oyó" dice san Pablo, el nombre de Dios no podía ser pronunciado, es algo que se escapa en sí mismo cualquier elaboración simbólica,a cualquier lenguaje. Dios habita precisamente en ese lugar detrás de lenguaje, y si, se hace Verbo para que lo podamos entender, Verbo, carne, y porque no, poesía.

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