sábado, 22 de octubre de 2011

Siendo humanos ¿Qué somos cuando somos? ¿Qué somos cuando no somos?

La mula pensante, mujer mantequilla y demás auto-apelativos de los cuales ya me desactualicé me puso el reto de hacer un video en respuesta a la inquietud de alguien. ¿Qué es lo que somos? ¿Qué significa ser humano? Ella lo hace en un simple video de 57 segundos. Me impone el mismo reto ¿seré capaz? La verdad me da pereza quedarme horas buscando fotos y editando, por eso prefiero soltarme en el blog y escribir. Sé que si me dedicara a editar un video, mi exagerado perfeccionismo me llevaría a quedarme horas editando sin contar aquellas en las que se bloquearía el computador.

El video con el que inicia la discusión pueden verlo aquí, parto de la base que es bueno, por eso, absolutamente digno de dedicarme a criticarlo. Como prefiero lo escrito, lo describiré. En primer lugar, su visión del ser humano parte con el vicio de la esperanza, ¿acaso todos estamos llamados al conocimiento? Por lo que he aprendido de ella, sí, todos estamos llamados al conocimiento, pero no todos lo desarrollamos de tal forma tan trascendente como la que describe el video. Si no fuera una amiga, ¿qué no me impediría para poner -como ella dice- una vieja chismosa que demuestre el afán de conocimiento? Y si lo hiciera ¿implica que lo que ella plantea es falso? No, es real ¿Qué pasa entonces? ¡Es incompleto! Es tan real la descripción de la vieja chismosa para describir al ser humano, como el filósofo con su mano en su quijada sentado. Mi primera crítica, no se enfocó en el vicio de la esperanza, se centró en la ausencia de lo cotidiano.

1. Cotidianidad, gloria y grandeza.
MOVIMIENTO CONGELADO
Movimiento congelado.
¿Es cotidiano encontrar al ser humano creando? ¿Es cotidiano ver obras de arte como Van Gogh? Eso no es cotidiano, pero ¿significa que no hay obras de ese calibre en el hombre imago Dei? O ¿Será más bien que hay muchas formas más sutiles y ocultas de desarrollar esa creación? ¿Acaso no hay estética en la contemplación diaria de mi gata? ¿Acaso no hay estética en todos los días de aquellos que silenciosamente trabajan para producir el alimento que comemos y que nos hace que ese ser permanezca Siendo? ¿No es eso creación? ¿No es eso poesía diaria? ¿Qué será de esa madre abnegada que da la vida por su hijo enfermo? ¿Qué será de aquel que sonríe al pobre? Indiscutiblemente Van Gog es un genio, lo son muchos seres humanos pero ¿dónde está nuestra percepción de la belleza cotidiana? 

El deseo de gloria y grandeza está viciado, pero ¿no hace parte ese vicio también del siendo? Anhelamos grandes obras milagrosas, que el sol se salga de cauce para creer en un Dios que todas las mañanas permite que el sol nos ilumine con su amanecer y de paso a la noche con su hermoso atardecer. ¿Por qué nos perdemos de esta estética cotidiana? ¿Por qué nos perdemos de ese asombro agradecido de lo cotidiano? 

Efectivamente somos seres infinitos, pero, también, somos finitos. Ese infinito requiere de incontables sucesos finitos, ¿carecen de belleza esos finitos? ¿Cómo podrían hacerlo si en ellos está, paradójicamente el infinito? Desde el momento mismo de nuestra concepción inicia un proceso que poco a poco va desarrollando diversas fases, desde una sola célula hasta las millones que somos ahora. Esa fase celular es un estado finito, pero tanto en ella, como cada momento de nuestra vida, contiene ese siendo. Desde nuestros momentos más trascendentes, hasta nuestro sueño, mostramos aquello finito que somos.

Tal posible interpretación del video nos lleva a que ese siendo sea una fotografía, sea como congelar el movimiento. ¿Acaso la foto muestra el movimiento del niño? Lo congela, pero nosotros intuimos que se mueve. La vida, es una sucesión de instantes, de videos, que reflejan una imagen eterna, imago Dei pero una imagen que se mueve instante tras instante.


2. La nostalgia y la inmovilidad... el ridículo.
Hoy en día, la civilización nos aliena. No al nivel de gloria que cree la mula, sino a la cotidianidad. De repente, el finito nos absorbe, al punto que nos desespera. Cada instante se sucede sin descubrir ese infinito que nos hace, en el que somos siendo.Al perder de rumbo tanto el instante como el infinito, nos alienamos, estamos siendo sin ser, siendo en o para otra cosa, no siendo ese fin en sí mismo que es el ser humano. Es allí donde la vida pierde sentido y la angustia nace como consecuencia irremediable de no ser lo que somos. 

NOSTALGIA DE ANTAÑO by ElAlispruz
No ser en nosotros, ser en otro es la alienación. Esa alienación que nos hace irónicos, absurdos y ridículos. Es hacer el papel que no nos corresponde. Es como aquel que se equivoca en el libreto que le corresponde y todos se ríen, es como aquel golpe sordo en medio de una melodía. La situación no es solamente ridícula, es triste. 

¿Por qué nostalgia de antaño? Hace una semana tomé la foto de la derecha. Aquel mimo, solo, desesperado por unos pesos, refleja aquel pasado nuestro que sufre porque ya no es. Cada instante que se sucede sin percibir el infinito nos paraliza e inmoviliza, en esa inmovilidad del instante perdido es cuando de repente recordamos y desesperamos. Esa es la nostalgia de antaño, ese verbo tan usado pero tan irreal como el hubiera, el habría o hubiese. Nietzsche nos recuerda que la voluntad no puede querer hacia atrás, pero, la voluntad suele querer en proporciones viciadas aquello que no puede, pero que pudo en un instante anterior.

¿Por qué de repente se empieza a querer hacia atrás cuando no se puede? ¿Qué nos indica esa desesperante agonía de nostalgia y desesperación? ¿Qué en un siendo no fuimos? ¿Pero cómo si permanecimos? ¿Acaso el existencialismo de Sartre acierta en que podemos subsistir, simplemente existir, sin esencia? Tal vez en el instante más pobre de la filosofía, más lejano al ser como el siglo XX, es en el instante donde más se logró comprender lo que somos. Tal vez tener ese contacto absurdo con la nada, es la mejor forma de comprender el ser. 

Sin ese delirio agotante de la desesperación ¿cómo podría el auténtico saber que va por el camino correcto?   En ese camino donde el siendo no es, pero el ser persiste, es donde más nos llama esa sed de absoluto. De repente, en el fondo, podríamos permanecer en esa sucesión de instantes sin sentido o buscar aquello que da sentido a cada uno de los instantes. 

3. Ser o no ser, ¿no ser siendo?
"All is vanity"
El ser humano es quizás lo que denota el video de la mula filosofante, pero ese ser humano, ese being ¿no incluye instantes en los que sigue siendo being? La sucesión de instantes sin sentido o el desconocer que los instantes suceden [las dos formas de desesperación Kierkegaana] son instantes donde no somos lo que somos pero seguimos siendo ¿cómo resolver la evidente contradicción? Si partimos de una lógica rigurosa la contradicción y la violación de que un ser no puede ser y no ser al mismo tiempo nos indican un error o al menos una paradoja pero ¿es que acaso la realidad no trasciende la lógica misma? Ese es un problema a resolver ¿qué es el hombre cuando no deviene lo que es? ¿Qué es el hombre cuando está alienado? ¿Pierde el hombre su condición humana por el simple hecho de caer en la desesperación? 

Una primera respuesta podría ser el academicismo aristótelico-fastidioso de plantear una distinción entre el ser humano y el actuar humano. Pero esa distinción sería como decir que el hombre visto desde atrás es espalda y desde adelante pecho, nariz, ojos. Los aristotélicos suelen hacer eso, partir, dividir, distinguir. El aristotélico es como el lujurioso cree que la mujer es únicamente cuerpo y el reprimido cree que la mujer es espíritu sin ser cuerpo. Aristóteles les diría que ambos tienen razón porque están distinguiendo. No es que las distinciones sean malas, son necesarias, siempre y cuando procedan de la realidad. La distinción con fines académicos no permite intuir, sino solamente, partir. 

En todo caso esa cuerdísima distinción aristótelica tendría algo de razón, que el hombre actúe como burro ¿lo hace burro? El actuar como rata ¿nos hace ratas? Esta inquietud para el que lee de paso puede ser ridícula, pero, si eso fuera así, el más degradado y desesperado sería menos humanos y por ende carecería de derechos, lo cual tanto en esencia como por su consecuencia antropológica es un error. No perdemos nuestra calidad de humanos por actuar contrario a lo humano, al fin y al cabo ¿qué hay más humano que actuar y querer así sea contra nosotros? ¿Qué hay más humano que querer, así sea querer no ser lo que somos?

Así que ¿cómo resolver este problema?  La verdad, en este momento, no se me ocurre una respuesta. Lo único que se me ocurre es que, ese yo como la relación que se refiere a sí misma (Kierkegaard), cuando actúa contrario a su ser, no deja de ser, es un ser en contradicción. ¿Qué quiere decir ello? No tengo ni idea. O tal vez no sea más que ironía, ridículo, absurdo. 

4. Volviendo al video, repensando la vida misma. 
El video muestra aquello que nos llama, aquello que tenemos que devenir pero, ¿qué pasa si no devenimos aquello? Esa es la carencia, carencia del video, carencia de la vida, porque ¿siempre nos descubrimos en ese cosmos, en esa contemplación estética directa? ¿Acaso actuamos acorde con esa imago Dei? Aparte de cotidianidad, esa sucesión de instantes en los que somos aquel being, el video no responde a la complejísima pregunta ¿qué somos cuando no somos lo que somos?  

El video muestra una humanidad viciada de esperanza y alienada por el infinito. Bueno, realmente no lo hace, pero desprevenidamente podríamos tomar esa interpretación. Sí, somos lo del video, pero, también somos lo contrario al video. ¿Siendo y no siendo al mismo tiempo? Quizás, pero, al fin y al cabo... siendo...

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