martes, 26 de junio de 2012

SAN JOSEMARÍA, OPUS DEI Y ASOMBRO AGRADECIDO


Estimados lectores del blog: aquí les dejo una carta que escribí acerca de un gran Santo. San Josemaría Escrivá de Balaguer. Muchos de ustedes pueden tener prejuicios con las personas del Opus Dei, pero así como Cristo no son los cristianos (si quiera porque qué degradación haríamos de Cristo) tampoco los seguidores de San Josemaría Escrivá siguen del todo su mensaje. El mensaje de San Josemaría Escrivá está llamado a pacificar nuestra sed de absoluto, de Ser. Muchos no hemos entendido lo revolucionario de San Josemaría asociando a sus seguidores a ideas ultraconservadoras, pero el mensaje de San Josemaría Escrivá es liberador.

A continuación la carta…

Queridos Amigos:
Si a mí me preguntan qué pienso de San Josemaría Escrivá y claramente les contesto, es el Santo que más que consuela. En general es un santo que me emociona porque tiene una propuesta absolutamente hermosa y absolutamente personal de entender la santificación. Muchos consideran al Opus Dei como un movimiento ultraconservador, a mí no me parece así haya algunos ultraconservadores en el Opus Dei, bueno también hay del Polo y la cabeza brillante. 

El Opus Dei es el movimiento más revolucionario que ha tenido la Iglesia en siglos, porque no está exigiendo grandes prodigios sino que se enfoca en las cosas pequeñas. El Opus Dei es revolucionario precisamente porque entendió que "revolución" no era "extraordinariedad", como vivir con una espina en la frente, beberse el agua de los leprosos, estar estigmatizado, tener rasguños en la frente a modo de "estigma", arrobarse y flotar en medio del éxtasis místico o esas "locuras" hechas por amor a Dios. Esos también son Santos, pero, no todos nacimos con la fuerza de Sansón, ni padeceremos las noches oscuras de San Juan de la Cruz. 

Yo a veces me siento extraño para este mundo, también me siento extraño en la Iglesia, pero ¡El Opus Dei -entendido como el mensaje de San Josemaría o de Dios a través de San Josemaría- es realmente consolador! Gozándome el mundo, entre chiste, filosofía, ironía, apoyo a bebés y mamás, alegría, rumba, finanzas, meteorología, dinero, molestar a la cabeza brillante, hacer ejercicio, revisar contratos todo el día hasta que uno se enferma del ojo, echar carreta, la vida de pareja, cuando uno habla con niñas lindas, si todo se ofrece a Dios ¡Santifica, acerca a Dios! 

Es que San Josemaría entendía al matemático del evangelio San Mateo. San Josemaría entendía que la Iglesia cotidiana, entre pequeñas obras de amor, iba construyendo el cielo poco a poco y, "al que es fiel en lo poco se le confía lo mucho". Ese es un consuelo para un mundo laico y carente de Dios, donde ya lo que acerca es la vida diaria del creyente, del buen creyente. Esa es la verdadera sal de la tierra, del Santo Ordinario. 

Chesterton promotor del asombro agradecido,
creo que es la mejor forma
de contemplar el Opus Dei.
San Josemaría nos mostró que ser Santo no es sinónimo de solemnidad y aburrición sino de dulzura y alegría, pero ante todo de la expresión del Sí-mismo. Algunos aún no entienden eso y objetan el proceso de canonización de Chesterton simplemente porque era alegre y bonachón, porque manejaba la paradoja y la ironía, porque era amigo de sir Bernard Shaw ateo, porque le gustaba la cerveza Beer and Bible. Chesterton, me parece, es precisamente a lo que se refería San Josemaría Escrivá, la santificación en el trabajo ordinario: ¡una vida de literato, irónico y promotor del asombro agradecido!  

La verdad, aunque a veces pienso si debería pedir la admisión en la prelatura personal, mi mente se pregunta si el Opus Dei no significa más que el movimiento que muchos siguen de vocación. Creo que el Opus Dei trasciende -si me equivoco pueden corregirme- la prelatura personal y lo que hace es enviar un mensaje al cristiano del común: Tu trabajo es Opus Dei, obra de Dios. Mi vida es Opus Dei como ser creado como que mi trabajo ordinario es mi participación en la creación. Me salvo escribiendo, me salvo pensando, porque ese Opus Dei que soy yo, ha sido llamado, con vocación a eso. Gente como Sócrates se salva si pregunta bien y lo ofrece a Dios, gente como el zapatero se salva haciendo bien los zapatos, el panadero haciendo el pan, el profesor enseñando, el jurista diciendo la justicia, el médico curando, el barrendero barriendo, el psicólogo enloqueciendo al prójimo, el conductor conduciendo, el contador en su labor, el empresario generando riqueza. 

La vida humana como Opus Dei obra de Dios: vivir la vocación individual, única e irrepetible que no implica necesariamente que uno haya nacido para vivir muchos éxtasis místicos. Pero ¿qué más místico que contemplar a Dios en cada acción ordinaria? ¿Qué más místico que aceptar cada acto humano como parte del plan de la creación, del Opus Dei, del "milagro ordinario"? 

Bueno, ahí los dejo con mis consuelos del Escrivá de Balaguer, de aquel sacerdote curioso, extraordinario que nos enseñó a vivir felices en cada instante, en cada una de nuestras acciones como parte del plan de Dios... como parte de un asombro agradecido, de un Opus Dei en cada zapato ofrecido con amor a Dios.

2 comentarios:

  1. Dani, estoy tan emocionada al leer este artículo, que me quedo sin palabras para describir lo que han producido en mi corazón tus maravillosas palabras y tu modo particular de entender la Santidad en la cotidianidad de nuestras actividades, labores, haciendo lo que nos gusta pero más que esto, es el acercamiento que tenemos con Dios, es el contacto silencioso que nos hace sentir su amor. Y qué mejor vínculo que entregarle y ofrecerle nuestra vida a través del servicio a los demás, a ver el rostro de Cristo en cada ser humano; también estoy convencida de que para ser santos no necesitamos sino vivir en el verdadero Amor,ese amor que es Substancia infinita, que de ese amor vinimos y que a ese amor volvemos: DIOS!!!

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  2. Dani, estoy tan emocionada al leer este artículo, que me quedo sin palabras para describir lo que han producido en mi corazón tus maravillosas palabras y tu modo particular de entender la Santidad en la cotidianidad de nuestras actividades, labores, haciendo lo que nos gusta pero más que esto, es el acercamiento que tenemos con Dios, es el contacto silencioso que nos hace sentir su amor. Y qué mejor vínculo que entregarle y ofrecerle nuestra vida a través del servicio a los demás, a ver el rostro de Cristo en cada ser humano; también estoy convencida de que para ser santos no necesitamos sino vivir en el verdadero Amor,ese amor que es Substancia infinita, que de ese amor vinimos y que a ese amor volvemos: DIOS!!!

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