martes, 22 de septiembre de 2009

REFLEXIONES, ABSURDOS E IMPLICACIONES DE LA NOCIÓN DE PERSONA EN LOCKE Y SINGER.

Una de las cosas que este mundo no se toma en serio es precisamente la de tomarse en serio todas las afirmaciones. Al respecto con su genial ironía nos recuerda Chesterton[1]:

“En una reunión de café oímos decir fácilmente: «Esta vida no vale la pena de vivirse». Lo oímos como oímos decir que hace un hermoso día: nadie considera que ello pueda ejercer ningún efecto de importancia sobre el hombre o sobre el mundo. Pero si esa expresión llegara realmente a aceptarse, el mundo andaría de cabeza. Se premiaría con medallas a los criminales por librar de la vida a los humanos; se perseguiría a los hombres porque libran a las personas de la muerte; se emplearía el veneno en lugar de la medicina ; llamaríamos a los médicos cuando estuviéramos sanos; las sociedades de salvamento de náufragos serían consideradas como hordas de asesinos. Pero nunca nos preguntamos si el charlatán pesimista refuerza o desorganiza la sociedad, porque estamos convencidos de que las teorías no importan.”

En estos días un amigo me decía que generalizaba y mucho, la verdad no sé si lo haga inconscientemente, pero lo que sí sé es que me tomo totalmente en serio sus afirmaciones. Me las tomo tan en serio que muchos piensan que estoy haciendo un chiste. ¡Y es cierto, tomarse con seriedad las afirmaciones genera paradójicamente muchos chistes!

Una de esas cuestiones que se requiere tomar con esa seriedad cómica es el postulado de Peter Singer quien sostiene que “un chimpancé vale más que un bebé recién nacido”. Aunque no lo creamos ese barbaridad, es quizás el sustento filosófico y bioético de los derechos “humanos” Precisamente esta pregunta que se plantea para la asignatura de filosofía del derecho parte de una afirmación de Peter Singer, conocido “bioético” defensor de los derechos de los animales. Su afirmación, que si nos la tomamos en serio parece un chiste, es la siguiente:

"Now it must be admitted that these arguments apply to the newborn baby as much as to the fetus. A week-old baby is not a rational and self-conscious being, and there are many non-human animals whose rationality, self-consciousness, awareness, capacity to feel pain (sentience), and so on, exceed that of a human baby a week, a month, or even a year old. If the fetus does not have the same claim to life as a person, it appears that the newborn baby is of less value than the life of a pig, a dog, or a chimpanzee". [Peter Singer, "Taking life: abortion", in Practical Ethics (London: Cambridge University Press, 1981), p. 118.] (emphasis added)[2].

En español eso quiere decir, que un bebé no es consciente (no sabemos de dónde saca esta afirmación) porque no tiene capacidad de sentir y que tiene más valor un cerdo, un perro o un chimpancé. Un niño chiquito es en sentido común lo que la abuelita es a la experiencia, por eso el niño chiquito, de entender esta cuestión diría ¿y es que el bebé no llora y no se ríe? Pero, eso no es lo grave de la afirmación. Tal vez la inquietud del niño chiquito, que daría certeza a Descartes, callado a Aristóteles, sin preguntas a Sócrates o a Alpiniano de acuerdo con él, quizás no sea lo suficiente para entender o demostrar la magnitud del problema.

ABSURDOS DE DICHA NOCIÓN DE PERSONA

¿Cómo así que la capacidad de sentir dolor o placer es un nivel más elevado de la personalidad? Recordemos que la afirmación dada viene de la tradición liberal que según la mayoría (¿excelente criterio de verdad?) empieza con John Locke, y se toma, absolutamente en serio –magnífico chiste- la definición de persona de éste último autor. La tradición liberal busca la igualdad entre las personas pero ¿son iguales las personas teniendo distintas conciencias del placer y del dolor?

Uno de los filósofos de la autenticidad como Kierkegaard sostiene que hay diversos grados dependiendo de la conciencia[3] de un yo, se perciben diversos grados de desesperación. En palabras del sabio Danés: “Cuanto más crece la conciencia, más intensa es la desesperación. A medida que la conciencia aumenta, sus progresos miden la intensidad siempre creciente de la desesperación”[4]. Efectivamente, pareciese una realidad la existencia de una relación directa entre conciencia y sentir placer y dolor. Ahora bien, si lo que hace a una persona es su nivel de “conciencia” en todas sus posibles acepciones, ¿qué pasaría con aquellas personas que por cuestiones psicológicas o fisiológicas tienen una conciencia menor? ¿serían personas de menor “valía”?

Pues precisamente, una noción de persona partiendo de los distintos grados de conciencia es absolutamente discriminatoria pues efectivamente la capacidad de sentir placer y dolor es en términos modernos “relativa” a cada sujeto. Aunque queda una pregunta aun más profunda que se resolverá posteriormente ¿acaso la conciencia no hace parte de la intimidad de cada persona? ¿Acaso uno puede saber el placer o el dolor que sienten otros? Algunos psicólogos dirían que sí…Bajo el absurdo de poder juzgar quién tiene más placer y más dolor, la sociedad liberal se cae bajo su propio peso, porque ¿cómo predicar la libertad de seres más libres que otros, de animales más libres que hombres? ¿Habría libertad verdaderamente libertad o dependería de nuestro estado individual en este contexto? ¿bajo ese supuesto se justificaría asesinar a alguien que se encuentra dormido?

¿Quién mediría el nivel de conciencia de Sthephen Hawking por ejemplo? No puede controlar sus extremidades, pero dicen que parece que su mente conoce la forma del universo. Es por eso que, no solamente puede afirmarse que tomarse en serio la teoría de Singer genera el absurdo de la discriminación, sino, pero aún, ¿cuál es el criterio que permite determinar a quién eliminar y con quién quedarnos? ¿Los derechos humanos?

LOS CRITERIOS PARA DETERMINAR QUIÉN ES MÁS CONCIENTE Y QUIÉN NO: LOS DERECHOS HUMANOS Y EL UTILITARISMO.

Algunos sostienen que nacimos en el siglo de los derechos humanos, el siglo XX, pero ¿cuándo en la historia de la humanidad se habían visto tantos ataques contra la dignidad humana?[5] Efectivamente, los NAZIS experimentaron tratando de probar si los judíos sentían dolor[6]… Es por eso que surgieron miles de declaraciones de derechos, sí miles, como tratando de conciliar el ius in omnia (consiste en que los hombres antes de asociarse en el estado tienen derecho a absolutamente todas las cosas, en otras palabras, tienen derecho a todo aquello cuanto la libertad humana pueda llegar a hacer) de Hobbes con la existencia del “dios” Leviatán. Es así como algunos sostienen que ese es el criterio ¿Están fundamentadas esas declaraciones? La doctrina mayoritaria parece apuntar a que sí. Creería que no, y la razón es porque estamos en un modelo económico y jurídico alienante: el utilitarismo.

¿Qué es utilitarismo? Es la misma frase de de Locke y Singer, la vida únicamente basada en el placer y en el dolor. La sociedad debe optimizar el mayor placer y promover el menor dolor. Por eso, -sin saber bajo qué criterios matemáticos- se mide el dolor en términos de quién puede padecerlo más fácil. ¿Quién lo juzga? Por eso las declaraciones de derechos humanos buscan promover todas las formas de placer posibles, consagrarlas como derechos y evitar –al mínimo- el dolor social; lo hace por ejemplo eliminando a aquellos que menos pueden sufrir para generar el mayor placer a aquellos que pueden sufrir más. Ese es precisamente el problema de los derechos humanos, que parten de una persona como simple sujeto que reacciona positiva o negativamente ante los estímulos ¿al igual que un robot?. ¿Somos únicamente eso? ¿Quién dijo que la felicidad era matemática? Y ¿quién es el ingenuo que cree que eso allí descrito puede cuantificarse?[7] ¿Cómo puedo saber quién tiene mayor placer si la conciencia es íntima? ¿Cómo es posible cuantificar eso si los psicólogos y psiquiatras tardan en entender los síntomas de sus pacientes?

¿ELIMINAR EL SUFRIMIENTO HUMANO?

Además, es absurdo pensar que se puede aumentar el placer ¿no es absurdo pensar que podemos de alguna manera eliminar el sufrimiento humano? ¿No es absurdo pensar que podemos eliminar a los que no sufren pero tienen un grave riesgo de hacerlo posteriormente? Recuerdo una frase de Alain de Bottom en su libro “Las consolaciones de la filosofía” donde afirma “¿para qué llorar en cada escena? La vida entera es digna de llanto”[8]

CONCLUSIÓN

Efectivamente ese no es el punto de partida del hombre, a menos que nos consideremos más conscientes que los demás y nos creamos legitimados para destruir a aquellos que a nuestro parecer no tienen conciencia de placer y dolor. Acabo con la siguiente cita para cerrar con el pensamiento de Singer:

In other words, according to Singer's preference utilitarianism, bestiality is ethically correct as long as (1) it is not cruel; (2) if it satisfies the mutual preferences of those affected (i.e., the human and the animal); and (3) if it has the best consequences for the greatest number of people involved (i.e., the total amount of "pleasure" experienced in the world would be increased).[9]

¿Es esa la corriente de los derechos humanos que sustentamos como argumentamos a diario? ¿Bestialidad sin crueldad? Creo que hay que retornar a la pregunta esencial quiénes somos y para qué existimos…

BIBLIOGRAFÍA

Reading The Singer on "Bestiality". By Dianne N. Irving. En http://www.lifeissues.net/writers/irv/irv_23singerglobalethics.html 22/09/2009 04:59 p.m

Ilva Miriam Hoyos en un escrito titulado “Naturaleza y Dignidad” que puede consultarse en http://dikaion.unisabana.edu.co/index.php/pyc/article/viewFile/1037/1955 22/09/2009 05:36 p.m. Versión en PDF

IMAGEN

En http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Stephen_Hawking.StarChild.jpg 22/09/2009 06:25 p.m.



[1] CHESTERTON. "HEREJES". cap. 1. 1905

[3] Es un criterio que difiere en cierta medida de la noción de consciencia en Locke: “capacidad de sentir placer o dolor”. Aunque pueden coincidir si mira mediante un pensamiento analógico de lo que implica la conciencia en Kierkegaar como se puede ver en la cita posterior.

[4] KIERKEGAARD, Soren. TRATADO DE LA DESESPERACIÓN. Editorial Gradifco. Buenos Aires. 1999. Pág. 53.

[5] Al respecto Ilva Miriam Hoyos en un escrito titulado “Naturaleza y Dignidad” que puede consultarse en http://dikaion.unisabana.edu.co/index.php/pyc/article/viewFile/1037/1955 22/09/2009 05:36 p.m. Versión en PDF página 5 Sostiene que hemos llegado al máximo conocimiento de los derechos humanos pero que irónicamente la praxis de los mismos se visto disminuida.

[6] Aún los periodistas dudan de la capacidad de sentir dolor de las personas “¿qué sintió cuando se murió su hija?”

[7] Al respecto el autor José Alpiniano García Muñoz (GARCÍA-MUÑOZ, José Alpiniano. ANALISIS ECONÓMICO DEL DERECHO EN EL CÓDIGO DE BELLO. Publicado en UNIVERSIDAD DE CHILE. Facultad de Derecho. Sesquicentenario del código civil de Andrés Bello. Lexis Nexis. Santiago, Chile, 2005) sostiene que Javons tomando las ideas de Benthan procura definir cómo maximizar la utilidad y disminuir el dolor. Es así como surge el modelo de Wilfredo Pareto que finalmente termina resolviendo los problemas mediante ecuaciones. El análisis económico del derecho es prácticamente la forma para intentar resolver todos los problemas que generan los derechos humanos. Al respecto Stitglitz, Joseph en (“Se busca trabajo decente”. ZUBERO, SENN Y STITGLITZ. Madrid Hoac 2007 ISBN 978-84-85121-94-6) busca proponer un modelo macroeconómico que sea capaz de generar el mayor número de empleo con el menor costo o inflación.

[8] Me excuso pero no recuerdo la cita concreta aunque doy fe de haberlo leído…

[9] Reading The Singer on "Bestiality". By Dianne N. Irving. En http://www.lifeissues.net/writers/irv/irv_23singerglobalethics.html 22/09/2009 04:59 p.m.

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