lunes, 11 de octubre de 2010

CINE VIVIENTE: "Bella"

Alguna vez le oí decir a una compañera de trabajo cuando estaba en la práctica que ésta era una de sus películas favoritas. Ella, a quien cariñosamente le digo NIR, es una excelente crítica de cine y de muchas actividades culturales. Me sorprendió mucho porque había visto al actor en una conferencia y, salvo porque era una película que defiende la vida, no creía que pudiera salir algo tan magnífico, conmovedor, una película tan "Bella". 

No quisiera que el lector se perdiera la posibilidad de verla y comprarla, sentirla y vivirla, por eso no me extenderé en muchos detalles sobre la trama. 

Desde el punto de vista del cine es una excelente obra que juega con la temporalidad, algo propio del cine moderno y actual donde el cineasta entrega todos los detalles. Por el contrario la película entrega algunos detalles básicos que el director permite al espectador construya bajo su cuenta. No presenta una temporalidad lineal o sometida al tiempo cronos que va avanzando y el minuto pasado muere para darle vida al siguiente. Su temporalidad va al trasfondo de la emocionalidad donde el presente, el pasado y el futuro confluyen en un solo instante. El espectador puede ver escenas del pasado pero que siguen haciendo parte de las vivencias.

Esa clase de manejo de la temporalidad es muy adecuada para el drama, pues la vida psicológica no tiene pasado ni futuro, sino un presente que se queda estancado hasta que se resuelve. Ese juego se ha visto en otras películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind protagonizada por Jim Carrey. Películas donde la psicología desdibuja la temporalidad. Esta clase de nuevo cine psicológico y paradójico es quizás una de las formas más avanzadas de arte, adicional a la película citada esto se observa (aunque no desde el juego de la temporalidad) en la comedia Stranger Than Fiction. 

Ligado a la paradójica temporalidad vemos como confluyen diversos factores que juegan en una decisión: vivir o morir. En ese instante de 90 minutos se alcanza a conocer el dolor de ocasionar la muerte, el desempleo y la soledad que empujan a la mujer por caminos errados, la familia, la belleza de la vida. Es una película realista, resume la vida en sí, lo que sufrimos, lloramos, nuestras dudas y nuestras contradicciones. Con base en eso ¿que alguien viva o que alguien muera? Bella es la vida misma que se elige en ese instante.

Es de resaltar que el mensaje de la película es muy positivo frente a la defensa de la vida humana, la adopción. Como también los factores de abandono que vive la mujer como la desprotección a la maternidad, el abandono de parte de los hombres. Pero ante esa circunstancia José (Eduardo Verástegui) trasciende esas barreras para permitirle la vida a "Bella", la hermosa niña, casi angelical, que sale en la fotografía. Adicionalmente el mensaje que se transmite de la masculinidad transgrede y se rebela contra las categorías que impone la cultura. El hombre que apoya a la mujer, que está con la mujer, que entiende, comprende  y cuida. Un hombre que se deprime y calla que vive a pesar de una gran melancolía. 

Finalmente es José quien pone el eslabón de la vida, salva a Bella de morir antes de nacer por el apoyo, compasión y ayuda que presta a su madre Nina. Un mensaje hermoso, conmovedor y defensor de la vida con realismo. Por eso, querido lector, le recomiendo que compre la película: ¡Es Bella!

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