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lunes, 19 de septiembre de 2011

De las propiedades estéticas, en un comentario fotográfico...


¿Qué es la belleza? ¿Qué es? Es aquello que nos atrae y nos llama, aquello que nos seduce y nos hace amar o alegrarnos. En términos metafísicos es el ser en cuanto objeto querido o amable. La belleza nos embriaga, alegra, seduce, mueve. La belleza es aquello en lo que queremos dejar huella, ser eternos, permanecer.

Pero ¿qué caracteriza la belleza? ¿Cómo saber lo que es bello? El problema no es saber lo que es bello sino querer verdaderamente lo bello. Para ello hay que habituarse a la contemplación de la belleza, sentirla, mirarla, palparla, comerla, amarla... vivirla...

Al respecto decía San Agustín:

"Y habéis contemplado, Dios mío, todas las cosas que hicisteis, y las considerásteis muy buenas. También las contemplamos nosotros, y las consideramos también muy buenas. Por cada categoría de vuestras obras cuando hubisteis dicho: <<¡sean!>>, y fueron, visteis que cada una de ellas era buena. He contado que está escrito siete veces que habéis visto que la obra realizada era buena; y la vez octava fue cuando, después de contemplar todas vuestras obras, habéis juzgado que no solamente eran buenas, sino muy buenas en su conjunto. Al contemplarlas aisladamente, sólo eran buenas; todas reunidas, eran buenas y hasta muy buenas. Un cuerpo compuesto de miembros todos ellos bellos resulta mucho más bello por la armoniosa combinación de ese conjunto, más que lo son esos mismos miembros, a despecho de su belleza, cuando se los considera separadamente.". (AGUSTÍN DE HIPONA. LAS CONFESIONES. EDITORIAL JUVENTUD S.A. Barcelona, España. 1986. ISBN. 84-261-0664-1. Pág. 328.)
Cada cosa esta compuesta por partes y esas partes hacen un todo pero ¿acaso la belleza no implica que la parte refleje al todo y el todo a la parte? Es así como encontramos una propiedad que denominaremos fractal. ¿Cómo se ve en la foto? Cada semilla en su pequeñez refleja el círculo del centro que a su vez refleja los pétalos y a su vez el todo refleja la parte. Adicionalmente las semillas "giran" formando un centro poético que a su vez refleja la infinidad de formas en una sola. ¿Qué implica esa tendencia al centro? ¿Acaso hay un centro que nos "mueve"? 

Decía Fernando González en una "meditación metafísica" luego de experimentar la gravedad en "Viaje a Pie":

"Trepando por esa vertiente meditamos acerca de la atracción y del péndulo. La ley de éste es verdadera en todas las manifestaciones de la vida: Todo alejamiento de la línea vertical trae otro correspondiente hacia el lado opuesto. El péndulo tiende, debido a la atracción terrestre, a disminuir las reacciones hasta quedar en posición vertical; no sucedería así con un péndulo ideal sobre el cual no ejerciera su atracción la tierra; pero entonces no habría línea vertical y no se movería el péndulo; toda posición sería justa, indiferente. El péndulo tiene repugnancia a separarse de la línea que se dirige al centro de la tierra. Es cuerpo suspendido que siempre señala o desea señalar hacia el centro que lo atrae. Nosotros somos péndulos atraídos irremediablemente hacia el centro de la materia. El movimiento no es otra cosa que las reacciones de los seres efectuadas para recuperar la línea dirigida al centro de la gravedad. Y la tierra, y los planetas, y todos los soles se mueven. ¿Qué centro de gravedad los atrae? Los atrae la perfecta armonía, el fin de los fines, Dios." (GONZÁLEZ, Fernando. "VIAJE A PIE".  Medellín, Bedout, tercera edición. Versión digital enviada por la Corporación Otraparte. Pág. 30)
¿Cómo llamar esa paradójica propiedad? Hay algo que nos llama, voca, ese llamado nos hace ir cada vez más a un fin, al fin de los fines. Pues la llamaremos la propiedad llamativa o vocativa lo bello llama a la vista, al olfato, al tacto, al espíritu. Esa propiedad vocativa cuenta a su vez con dos características que enumeraremos a continuación.

Aunque algunos lo confunden con la belleza, la belleza es atractiva... pero ¿todo lo atractivo es bello? No, pero todo lo bello, cuando se percibe es atractivo al punto que queremos hundirnos /fusionarnos con la belleza. Por ejemplo, algunos vestidos escotados son atractivos pero ¿necesariamente bellos? ¿Se conoce la belleza en una parte y desechando al resto? La mujer es hermosa en conjunto, partirla es destruir ese magnífico ser que, por nuestro delirio de eternidad, nos llama a fundirnos... dos formando uno solo para llamar la eternidad de la vida. 

¿La belleza es evidente? En muchos casos, como una flor, el cielo azul, las montañas o el mar, es innegable, pero ¿lo es en todos los casos? La belleza no siempre es evidente y como no todo lo atractivo es bello, tiene que haber algo más...Al respecto tenemos la amplia intuición estética de Epicuro:

"Según las ganancias y los perjuicios hay que juzgar sobre el placer y el dolor, porque algunas veces el bien se torna en mal, y otras veces el mal es un bien." (EPICURO, Carta a Meneceo).
¿No es esta frase la mejor indicación que no todo lo atractivo es necesariamente bello? y ¿que no todo lo que nos repulsa en principio es feo? La atracción puede no surgir en el primer momento (no estoy hablando de amor eros) pero si somos sutiles en su percepción lograremos percibirla. ¿Qué es lo verdaderamente bello? ¿Cómo captar o intuir la belleza si en muchos casos no nos atrae al principio? Si la consecuencia de un mal placer es el dolor posterior, el buen placer tiene que tener una buena consecuencia duradera o que no excede la necesidad. Esa propiedad se llama alegría. La belleza nos llama, seduce, atrae a la alegría.  

¿Para qué la belleza? La belleza no es el para qué, pero nos indica que éste es bueno. La belleza mueve, induce, cautiva, atrapa y por ello nuestra voluntad la persigue. La belleza no es más que un bien en cuánto objeto querido o deseable.

Pero ¿algo más feo que este escrito? Sí, este escrito es feo, porque las palabras son incapaces para mostrar una realidad tal cual es... es feo porque se parte la belleza que debe verse en conjunto. Pero es una fealdad que quiero que pique, que pique a la contemplación de la belleza misma o de lo que es bello... que pique a tragarse la imagen de la foto, a contemplar la belleza femenina en sus extremos, que como decía Chesterton, vivamos en un asombro agradecido. ¿Para qué esperamos milagros si ya tenemos lo bello? ¿Para qué esperar lo sobrenatural si ya lo natural nos indica una belleza enorme al punto del éxtasis? Si esa es la obra, la belleza... ¡cómo será el artista! ¡Digno de amor infinito!

jueves, 21 de abril de 2011

DE LA BELLEZA DE LA MUJER... y el eros...

I. ORGULLO HETEROSEXUAL
Ante el excesivo movimiento homosexual, un tío dijo una vez, "hagamos una marcha de varones varones y mujeres mujeres". Precisamente eso es lo que quiero hacer, no se trata de contradecir el "orgullo homosexual", sino de hablar del "orgullo heterosexual"... No puedo contradecir ni saber si hay "orgullo homosexual" porque no soy homosexual. Pero sí puedo saber lo orgulloso que me siento al contemplar la belleza femenina, su sutileza, su hermosura, su ternura natural, su maravillosa inteligencia, su cuerpo sutil, su pelo, su olor, todo... 

Cuando se habla de diversidad sexual no se puede hablar de otra cosa que de "heterosexualidad", el prefijo "hetero", de acuerdo con la Real Academia de la Lengua, significa "'otro', 'desigual', 'diferente'.". Es así como lo diverso, que es sinónimo de diferente, es "hetero". Pues bien, ¿por qué me gusta esa diversidad o esa diferencia? En primer lugar diré por qué no me gustan los hombres, la razón más simple es porque me huelen maluco, porque me parecen feos y muchas cosas más, pero lo bonito de la heterosexualidad es esa capacidad de la mujer de ver belleza en algo como el hombre. No es una concepción "moral", es una concepción netamente estética, el hombre me parece feo, la mujer bella. Pero ¿cuál es la belleza de la mujer?

II. LA BELLEZA FEMENINA EN CONCRETO.
Hablar de belleza y mujer es una redundancia, una tautología, la mujer es bella, la belleza es mujer. Empecemos por cada uno de los sentidos a describir este maravilloso ser. No empezaré por la vista sino por el olfato. El olor femenino es delicioso, es una aroma atractiva, llamativa, que provoca tomarla para uno mismo, es más hermosa que el olor de las flores, más deliciosa que el aroma de una buena comida, ese es el primer llamativo, se llama olfato. ¿Todas me huelen así? No todas pero sí la gran mayoría. Pasemos al tacto, la suavidad de la piel femenina, permite sentir la esencia de la textura más bella, no es dura como una piedra, ni suave como como un colchón, no es rugosa, ni lisa, es el punto medio de todas las texturas, digno de contemplar por un buen rato porque se siente... Por otro lado, el pelo de las mujeres basta sentirlo para ver que esa simple realidad es agradable al tacto, basta bajar levemente la mano sobre el pelo de una mujer hermosa y sentir esa maravilla que proviene de todas partes. En el gusto ¿acaso hay algo más delicioso que los besos? En el beso se mezcla el olfato y el gusto. En el oído, salvo si la mujer es "mimada", su voz suele ser más hermosa que cualquier melodía humana, que cualquier sonido natural. En la vista... la mujer es hermosa porque su cuerpo es suave, sus curvas redondeadas, sus hermosos senos, sus piernas suaves y poéticas, sus pies como para quedarse... todo el conjunto es la forma perfecta. La figura masculina, por oposición, es cuadrada, toda igual, la femenina desde cualquier punto de vista es maravillosa.

III. MÁS ALLÁ DEL AMOR EROS: SU OBJETO
Pero lo más bello no es la mujer por partes, aunque todas sus partes son hermosas, sino la mujer en sí misma. El espíritu femenino que anima ese cuerpo hermoso no se compara a las partes en sí. La capacidad de la mujer de ser madre hace que ame con las entrañas, desde su interior, sienta y viva desde sí misma. Esa ternura de la mujer es la misma ternura de la madre. Que quiere contemplar y proteger, que se enternece con muchas cosas o que quiere hacer el mayor bien posible a todos, especialmente a sus hijos. Pero lo más hermoso de la mujer es que vea algo de belleza en el hombre y de repente la belleza femenina se acerca al hombre (ellas dirán que es bello también, pero a mí no me parece) y juntos se funden en el tiempo en un momento que parece eterno. Para Diotima, en el Banquete Socrático, la raíz del amor esa idea de permanencia en el tiempo, es ese delirio de apreciar la belleza y de ser fecundos y hacer que el ser permanezca en el tiempo. Se ama lo bello y queremos que eso bello permanezca eternamente y por eso el amor quiere producir lo bello... Esta noción del amor desde la voluntad es más hermosa que el seco imperativo aristotélico de "querer el bien el otro en cuanto otro". Veamos lo que le decía Diotima al moscardón de Atenas:

"Todos los hombres, Sócrates, son capaces de engendrar mediante el cuerpo y mediante el alma, y cuando han llegado a cierta edad, su naturaleza exige el producir. En la fealdad no puede producir, y sí sólo en la belleza; la unión del hombre y de la mujer es una producción, y esta producción es una obra divina, fecundación y generación, a que el ser mortal debe su inmortalidad. Pero estos efectos no pueden realizarse en lo que es discordante. Porque la fealdad no puede concordar con nada de lo que es divino; esto sólo puede hacerlo la belleza. La belleza, respecto a la generación, es semejante al Destino y a Lucina. Por esta razón, cuando el ser fecundante se aproxima a lo bello, lleno de amor y de alegría, se dilata, engendra, produce. Por el contrario, si se aproxima a lo feo, triste y remiso, se estrecha, se tuerce, se contrae, y no engendra, [344] sino que comunica con dolor su germen fecundo. De aquí, en el ser fecundante y lleno de vigor para producir, esa ardiente prosecución de la belleza que debe libertarle de los dolores del alumbramiento. Porque la belleza, Sócrates, no es, como tú te imaginas, el objeto del amor. (PLATÓN, 1871)
IV DEL RESULTADO DEL AMOR
Antígona... de cómo el amor materno v
isto en su hermano la lleva a dar la vida por él
 Ahora bien, ¿No es hermoso el resultado de la complementariedad? La belleza femenina y su amor hacia el hombre que la aprecia, lleva al ser humano a la inmortalidad, lo hace fecundo y fértil aumentando la posibilidad de la belleza en el mundo. Esa complementariedad nos recuerda Diotima -que entre otras era prostituta- es el germen de la familia que, en términos biológicos, es la preservación de la especie. Por eso, el amor que lleva al hombre a fecundar debe llevarlo también a permanecer con la mujer, a apoyarla en el producto de su amor. ¿Cuál es el objeto del amor [eros]? ¿A dónde llevan tantas delicias primero percibidas -de parte del hombre- como belleza femenina? A una unión eterna y fecunda...

¿Qué sería de nosotros sin la mujer? A mí la mujer me exige socializar, me exige orden (para no blasfemar contra su belleza), me exige salir de mí mismo para darme a los demás.  De la misma manera, el padre se reconoce en la madre y juntos cuidan el resultado de esa unión eterna y fecunda: LOS HIJOS. El eros nos lleva a la institución más importante para el bien común: LA FAMILIA.

V. CONCLUSIÓN
La mujer es regla del posible, de allí nace su aristocracia. Es tal su belleza que es lo único digno de obedecer y así como su belleza nos mueve al amor, el amor nos mueve de regreso a la belleza de su objeto: la fecundidad. Es así como esa ternura, sutileza, belleza física, su hermosura espiritual -maternidad- nos mueve a las más deliciosas y deseadas fuentes del bien: la vida misma.

ALGUNAS FOTOS DE BELLEZA FEMENINA.
No las pongo acá porque pueden cambiarlas y no son mías pero creo que son dignas de apreciación pues la belleza es lo único que vale la pena obedecer:



CITAS
PLATÓN. (1871). EL BANQUETE O DEL AMOR. Recuperado el 21 de ABRIL de 2011, de FILOSOFÍA.ORG: http://www.filosofia.org/cla/pla/azc05297.htm

viernes, 1 de abril de 2011

COMENTARIO FOTOGRÁFICO: NUBES FRACTALES

NUBES FRACTALES by ElAlispruz
NUBES FRACTALES, a photo by ElAlispruz on Flickr.

En el artículo anterior mencioné que la belleza no debe fragmentarse. Sin embargo, es necesario hacer la aclaración, la belleza en cuanto objeto debe ser entendida como un todo. Es así como si cada parte está separada, alejada o simplemente sin función, ésta carece de belleza. También si el conjunto de los elementos carece de una parte, suele en general, perder su belleza entendida como objeto. Digo en general porque la Venus de Milo no tiene una mano, pero aun así persiste la belleza de la representación "mímesis" del cuerpo femenino. 

¿Cuál es la diferencia con el fractal? El fractal es la paradoja geométrica porque, no obstante procede de una división, la división hace la totalidad de la cosa. El fractal es una figura matemática que, suele encontrarse en la naturaleza. Las montañas, los copos de nieve, las playas, las hojas, los árboles... 

Para eso muestro estas nubes que representan el fractal. ¿Cuál es la belleza del fractal? La belleza del fractal en cuanto objeto consiste en que si se observa una parte se comprende visualmente el todo y si se mira el todo se alcanza a ver la parte. Por eso el fractal se refiere a partición pero no a separación, a ausencia de relación. 

La belleza es la intuición de la teología, del fin, porque no se puede comprender la misma si no se entiende como una finalidad ¿será que la ciencia que intenta buscar el átomo carece de estética? Creo que no pues el universo es un átomo y el átomo es un universo... la carencia estética sería el desconocimiento de la paradoja fractal, pero no dejaría de haber belleza en cuanto objeto.

¿Será que la belleza es la unidad diversa? ¿Será que el fractal es uno de los nombres geométricos de lo estético? El número, la sensibilidad y la intuición confluyen en esa nube... lo que hace que, el conocimiento de la misma sea más perfecto y productivo...

sábado, 5 de febrero de 2011

NORMAS DE ETIQUETA: ENTRE LA ESTÉTICA Y EL ABSURDO.

Una amiga estaba poniendo las normas de etiqueta y yo, en señal de un absurdo maleducado me puse a contestárselas todas. Es decir, de metido y comentando todo críticamente, comiendo en el "banquete al que no me habían invitado". Si fuéramos a ser correctos históricamente creo que a Sócrates lo mataron por violar el protocolo y las normas de etiqueta, por preguntar a toda hora sin "respetar la autoridad ajena". A Jesús lo criticaban porque sus discípulos no ayunaban, porque curaba en sábado ¡imagínense la gravedad! Yo hago lo mismo no distingo entre doctores o ignorantes, a nadie le digo doctor pues es como decirle "hola cualquiera", para mí el nombre individual es lo que se refiere a su esencia. Confieso que esta clase de normas siempre me han parecido estúpidas porque, en vez de dar seguridad en la socialización, generan es un estrés por la imagen tan absurdo que acaba uno por socializar mal. 

Sin embargo, es necesario, por la búsqueda de la verdad, darles el alcance que se merecen. No todas son absurdas y sin sentido, las que se refieren a la cortesía con las mujeres son producto de reconocer la superioridad femenina y esa procuro cumplirla, no porque sea costumbre, sino porque es verdad: las mujeres van primero. Por esa superioridad femenina es que suelo obedecerles. Hay algunas que son tips de estética y placer, otras más mañés de lo que pretenden evitar y unas que son propias de un despilfarro institucionalizado. 

Vamos a comentar algunas que me he encontrado o que mi amiga me regaló aunque debe estar furiosa conmigo:

  • "La copa de vino se toma por el tallo." Esta es una recomendación que tal como está planteada parece absurda y estúpida. Pero hay un trasfondo en la misma y es no calentar el vino. Para mí un vino caliente sabe muy maluco, pero ¿no puede haber alguien a quien le guste? Pues sí, así que la copa de vino se toma por el tallo si uno quiere el vino frío, si quiere calentarlo no quedará mal conmigo.

  • "Es de mal gusto invadir el plato ajeno." Eso depende. A mí me da una rabia que los desconocidos me toquen, eso por cuestiones psicológicas pero no siempre ha sido así. Así que entiendo el sentido, pero también reducido porque robarle papitas al plato de un amigo o alguien muy familiar es de alguna manera también una forma de cariño.
Más de mal gusto que invadir el plato ajeno es saber con cuál de estos tenedores se hace. Bueno eso depende si es el postre, una aceituna o el plato fuerte.

  • "No hay que hablar fuerte en un restaurante." La entiendo porque odio la bulla. Para mí el silencio o el bajo ruido es esencial por eso me desespera cuando alguien habla muy fuerte. La razón de ser es no incomodar estúpidamente al prójimo.

  • "El celular no se pone sobre la mesa durante la comida". Me parece absurda, estúpida y sin sentido. Tal vez alguno sustentará que es para que no empiece a vibrar, pero, la verdad no veo la razón de ser. Ahora si una norma, así sea de costumbre, no tiene sentido, no tiene validez para lo que se propone. El "donde estuvieres haz lo que quieres" es un criterio de obediencia sin sentido, si veo que en un lugar torturan a alguien, ¿tengo que torturarlo también?

  • "Desayunar con gaseosa no es sano ni se ve bien." Volvemos al criterio de los gustos. No sé si sea sano ni me interesa. Si no se ve bien no me parece que haya problema. No es una cuestión que genere una incomodidad real como podría serlo el ruido, pues esa forma no vulnera mi espacio o intimidad. Si no lo ve bien: ¡PUES MIRE PARA OTRO LADO!

  • "Los arreglos florales de las mesas no son para llevárselos." ¿Para qué son entonces? ¿Para que después del "banquete" los echen a la basura? La verdad es un criterio un poco ineficiente. Me parecería terrible si lo cogieran sin permiso (como un robo) pero si se pide permiso a quien organiza no veo cuál sería el problema.

  • "Las invitadas a boda no deben vestir de blanco." La razón de ser de esta norma de etiqueta es para que el novio no "confunda" a la novia, sería gravísimo y podría generar inclusive nulidades matrimoniales ese error. Adicionalmente esa "norma" tiene un trasfondo medio machista porque, para que la novia no se confunda, los hombres no deberían ir de negro, o smoking. Por eso ¿será que las mujeres tendrán que irse a un matrimonio como si fueran para un velorio? Algunos los asimilan así que... probablemente.

  • "Usar el apellido para conseguir cosas, jamás." La verdad puede tener algún sentido en eso de lo interesada que pueda ser una persona. La verdad uno debe conseguir las cosas por derecho propio, no por criterios accidentales. Pero irónicamente esta norma desconoce "el abolengo" que es hasta una costumbre de esas protocolarias, absurda también en algún sentido. Pero para mí mis abuelos son motivo de orgullo... y si ellos caían bien, el nieto probablemente lo hará... De hecho la amiga que toca estos temas puede pedirme más cosas ¡por el apellido!

  • "A la hora de comida o cena, no llenar el plato demasiado." ¿Y qué pasa si uno tiene mucho hambre? A esta norma si le veo sentido y es un criterio eficiente y de aseo: ¡un plato muy lleno puede regarse y nos toca limpiar! 

  • "En el ascensor, debemos esperar a que bajen para subir nosotros." Esta no es una norma de etiqueta, es decir, no vale por la costumbre, vale por la física. En física existe la ley de la impenetrabilidad de los cuerpos dos masas no pueden ocupar el mismo espacio, por eso, para que uno quepa en el ascensor, metro, transmilenio, bus, hay que esperar que la gente se baje de lo contrario ¡no cabe!

  • "Es indispensable confirmar asistencia a los eventos." Pues tanto como "indispensable" depende de la relación y cercanía de la persona y el tipo de evento. Me parece que es de buena fe hacerlo porque las personas están contando con un presupuesto y si no confirman y luego llegan pondrían al anfitrión en una situación incómoda.

  • "Es inadecuado llegar a una casa por sorpresa." A mí me incomoda hasta que me llamen al celular. Por eso entiendo la norma. Pero eso depende de la urgencia, de la persona y ante todo, que no imponga la entrada. Una tía vive llegando a mi casa de sorpresa y a mi ¡me encanta!

  • "Hay que saber cuando la fiesta terminó y no ser el último en irse." No es lógica, siempre habrá alguno que se vaya de último, eso es obligar, al menos a uno, a lo imposible. Pero el trasfondo tiene sentido, otra vez está el límite entre espacio social y la intimidad.

  • "Organizar una reunión en casa y pedir a la gente que traiga comida no!" Es estúpido, eso dependerá de la persona y la libertad de asociación. Eso es absolutamente libre. Lo que sí debe quedar claro es que sea "pedido" no "impuesto".

  • "Uñas muy largas y con adornos no es elegante". No sé si sea elegante, pero a mí me parece muy mañé y de grilla. Pero que a mí no me guste no significa que alguien no pueda hacerlo. Volvemos al tema de los gustos como el vino o la gaseosa al desayuno.

  • "Todo exceso es malo, inclusive el perfume y el maquillaje." El exceso de perfume ahoga al prójimo y no me parece bonito un maquillaje excesivo. El del perfume tiene más sentido que el del maquillaje, porque el perfume puede afectar a otros pero ¿a quién afecta el maquillaje excesivo más que a la piel de la mujer?

  • "El pelo rubio exagerado con la raiz oscura no es fashion." Efectivamente las "monas de farmacia" se ven feas. Pero ¡Qué viva la libertad de las monas de farmacia! A mí me gustan las monitas tiernitas.

  • "El exceso de bronceado no se ve bien." Ese "no se ve bien" es una generalización porque habría que preguntarle a todo el mundo. A mí no me gusta, pero tal vez haya hombres (o mujeres) a los que les guste.

  • "Hay que dejar algo de comida en el plato para no mostrar el hambre" Aunque ya ha sido reevaluada por los "expertos en protocolo" (¿puede haber expertos de semejantes estupideces?), esta norma algunos decían que era para que "los cubiertos no sonaran al hacer fricción con el plato". En todo caso es absurdo cuando miles de niños se mueren de hambre y uno dejar un pedazo de carne -que otro podría comerse- dejarlo en la basura pudriéndose.

  • "No se deben poner los codos sobre la mesa" Nunca la he entendido, no le veo la razón práctica, tal vez puede ser porque existe el riesgo de que alguien confunda los codos con comida... 

Como puede verse hay algunas que no tienen sentido, otras son cuestión de gustos y recomendaciones estéticas hasta las que parten de criterios naturales -como la higiene, la del ascensor o la aristocracia femenina. Pretender igualar los gustos para que poder convivir es tan estúpido como pretender que todo el mundo mida y pese lo mismo. Por el contrario, los "expertos en protocolo" deben reconocer que no todo el mundo puede comprarse un reloj y un carro elegante, le gusta la misma comida, que a algunos le gustan algunas mezclas raras (como echarle salsa de tomate al huevo frito, miel a todo) y que eso no los hace: "¡maleducados!" Por el contrario me parece que quien sabe lo que le gusta, por encima de los vicios sociales,  es bastante auténtico.

Adicionalmente el protocolo es confuso. Cuando vi un curso de protocolo en la universidad (medio forzado) en Bogotá la señora utilizaba la palabra "colocar" que acá en Antioquia suena horrible. Si hubiera dicho "chimbo" o "chimba" ni se diga y vaya problema si un inocente paisa dice "tirar" en Bogotá. En un ascensor en Medellín es de mala educación no saludar, en Bogotá es de mala educación hacerlo. Coma con las dos manos en el país de la "etiqueta" [Inglaterra] y verá que tanto le sirvió el curso de "etiqueta" colombiano. Creo que en Japón eruptar es sinónimo de buena educación. En Bogotá saludar de beso en la mejilla a una mujer puede ser mal educado, en Medellín tal vez sea mal educado hacer lo contrario. En Medellín en algunos lugares se ve exagerado que alguien vaya de corbata, en Bogotá se ve mal hecho que alguien no lo haga. 

La etiqueta de alguna manera es el lenguaje de la hipocresía, esto es, para quedar bien, por eso es esencial en diplomáticos y políticos. Pero es un lenguaje mucho más ambiguo, confuso, que no todos hablan. Alguna vez le pregunté a la señora que daba el curso de protocolo que ¿cómo se conocían esas normas? Me dijo que eran prácticas pero ¿de quién? Creo que en el mundo hay más Homero Simpson que Isabel de Inglaterra ¿no se practican más los vicios "estéticos" de Homero Simpson? 

UNA REFLEXIÓN ESTÉTICA
EXPLOSIÓN DE FLORES ROSADAS
No he encontrado ningún
canon estético que supere un
guayacán rosado florecido. Pero
¿hay alguna norma de protocolo
que obligue a mirarlos? 
Que haya gustos diferentes no significa que no exista la belleza. Pero la belleza no depende de los gustos "comunes" (o sea de las élites), depende de lo que es verdaderamente bello, digno de apreciación, objeto de deseo bueno. De alguna manera todas las cosas, en cuanto son, tienen propiedades estéticas y en cuanto pueden no ser también fealdad. La belleza es el ser en cuanto objeto querido que mueve la voluntad. La belleza pertenece al plano de la voluntad y en la inteligencia no puede ser un objeto de razón, esto es, de norma. La belleza es sensible e intuitiva pero NUNCA racional [entonces ¿por qué lo estoy "racionalizando"?]. 

Ahora el criterio debe ser busque la belleza y ser bello. El SER no distingue entre lo externo y lo interno, pero ¿es acaso lo bello accidental? ¿Hay belleza en el accidente? El accidente puede tener propiedades estéticas pero no verdaderas y sometidas a lo contingente (variable). Por eso, más que buscar verse estético, hay que buscar SER BELLO. Y la belleza en el hombre es la virtud y la felicidad, un hombre feliz. En twitter vi esta frase que atribuyen a Platón "Si el semblante de la virtud pudiera verse, enamoraría a todos.". ¿Por qué en vez de preocuparnos de como coge el cubierto nos preocupamos de encontrar la virtud? Juzgar a alguien por su vestimenta, edad, clase social, entre otras es más fácil, pero casi nunca cierto. 

Gracias Dios he aprendido a conocer la virtud, no es que siempre acierte, pero suelo verla. Una señora sin pies que vive en Itagüí, callada y pobre o una abuelita que echa cantaleta pero con una sonrisa hermosa que las modelos, presentadoras de noticias, etc. Hay que reconocerlo ¡ese accidente de las modelos es muy atractivo! Pero hay que distinguir los tipos de sentimientos, si no produce verdadera alegría ¿será belleza? 

UNA REFLEXIÓN SOCIAL...
Si somos pesados para nosotros mismos ¿por qué hemos de imponer eso al prójimo? El principio es aprender a no incomodar, bien lo dice una persona que incomoda a algunos porque se le olvida saludar. Lo demás son normas absurdas. 

UN REFLEXIÓN ECONÓMICA... Algunas normas de protocolo parten de aseo, higiene o eficiencia, no cumpla el protocolo, sea higiénico, ahorre y trate de evitar limpiar... se lo dice una persona a la que se le derrama un banano. 

CIERRE Y CONCLUSIÓN

Sin embargo, si usted es una de esas personas (escasas) a las que les importa el qué dirán -como a mí- es mejor que sigan las normas de protocolo. Mentiría si dijera que el qué dirán no me importa, lo que sí reconozco es que no tiene sentido que me importe, sé que sería más feliz si no me importara. Pero si usted valora el quedar bien sobre el ser bueno, o quizás ambas, apréndase todas las normas de protocolo, etiqueta, glamour y esas cosas. Si se aprende esas normas va a quedar bien con las "élites" hasta, claro está, que se den cuenta de todas sus vergüenzas como las de cualquier ser humano... y eso se dará tarde que temprano...

Quino Agenda 2007.



viernes, 21 de enero de 2011

AL FINAL DEL CAMINO. COMENTARIO FOTOGRÁFICO


AL FINAL DEL CAMINO
Cargado originalmente por ElAlispruz
La vida es caminar y caminar. No es ni adquirir conocimiento, ni riquezas, ni nada de esas cosas, vivir es hacer-ser, transformar-ser, reflejar-ser. Es decir la vida es esa proyección de nuestro ser infinito en nuestros instantes finitos. Por eso encuentro esta metáfora en la fotografía que comento. La foto la tomé en una caminata por Guarne, a una altura de alrededor de 2050 msnm. La foto proyecta este sentimiento/intuición que planteo sobre la vida. La sensación de proyección al infinito que tiene el camino presenta la paradoja de el movimiento de un ser quieto: eso es el camino.

Aunque la foto original es a color y en otro tamaño, por efectos de composición y sensación la cambié. El blanco y negro se parece más a un recuerdo que los colores. El camino dirige la mirada y los árboles que lo siguen limitan la vista que se dirige al fondo iluminado. El fondo iluminado es la meta, el fin... pero ¿hay fin objetivo o meta? Entre más caminamos, más descubrimos que hay más camino. Aunque la foto da la sensación de extensión infinita, puedo contarle al lector, no con el ánimo de dañar la fantasía sino de dar esperanza, que al final de la foto termina el camino que parece interminable.

Muchas veces, lo digo por mí y por cosas que me dicen, nos quedamos esperando que el camino se acabe. No fue en vano que le dije al lector que al final terminaba el camino, lo hice porque no era más bonito el final que el camino mismo. Mientras vivimos estamos como los caballos mirando únicamente al frente, por eso no percibimos el camino sino nuestro objetivo. Pero ¿no podríamos detenernos a mirar la belleza del camino en sí mismo? El hombre no lo define la racionalidad sino la capacidad estética (no por su belleza, salvo la del sexo femenino), es decir, la capacidad de querer lo bello en cuanto bello. ¿Por qué no estarse deleitando permanentemente en la belleza del camino?

La vida es la proyección del infinito (camino) en el espacio finito (camino), resulta paradójico, pero así es. Luego somos en el camino y mientras caminamos vamos haciendo el camino ya hecho. ¿Por qué no estar permanentemente mirando las bellezas que lo rodean? La luz reflejada en los árboles con su preciosa variación de intensidades desde el negro hasta el blanco. Los pequeños detallitos del día a día, una mujer embarazada, una niña linda con un pelo brillante al sol (y un novio más feo que yo), la sonrisa que una mujer devuelve, la pelirroja que nos deja boquiabiertos, el abrazo grande de Ángela García que no cabe en el cajón, el "pastel de pollo" en la plaza del Carmen de Viboral, el Cauca moviéndose como un eterno cambiante, las variaciones de altitud del altímetro, los guayacanes amarillos en la profundidad del verde, el café de la mañana, el sueño, un libro de Chesterton, el calor de una amistad... el camino Ad infinitum. 

Al final del camino busco simplemente con una foto  mover a las personas a ver sus vidas reflejadas en luces y sombras; al fin y al cabo, en cada variación de contraste está la belleza, que nos mueve a hundirnos con ella hasta su ocaso...

jueves, 25 de noviembre de 2010

LA FOTO QUE NO TOMÉ. UNA REFLEXIÓN SOBRE LA BELLEZA SILENCIOSA.

Desnudo mirando al mar.
Ricardo Restrepo Molina.
INTRODUCCIÓN A BELLEZA Y EL PLACER.
Si la palabra placer no se hubiera reducido notablemente a un contexto de comida, alcohol o sexo quizás no tendría tantos equívocos, pero me atrevo a decirlo, la foto que no tomé me produjo PLACER. Cuando se lo dije a la persona objeto de la foto que no tomé utilicé la palabra alegría, que es una forma muy bella de sentir placer. Cuando sufrí de anhedonia, todo para mí era neutro, pero buscando una cura para esa enfermedad cada vez encuentro más placeres en la vida, me acabo de quitar los zapatos y me produce placer. Me sorprenden los pájaros, siento la música clásica, siento mi cuerpo, siento la comida, la belleza femenina y todo ello me produce placer. Pero no se trata del placer/euforia, se trata del placer/alegría. Y es que nadie niega las delicias del placer/euforia, pero los placeres son mucho más amplios, el mismo Epicuro lo dice en su “Carta a Meneceo” :

"Cuando decimos que el placer es la única finalidad, no nos referimos a los placeres de los disolutos y crápulas, como afirman algunos que desconocen nuestra doctrina o no están de acuerdo con ella o la interpretan mal, sino al hecho de no sentir dolor en el cuerpo ni turbación en el alma. Pues ni los banquetes ni los festejos continuados, ni el gozar con jovencitos y mujeres, ni los pescados ni otros manjares que ofrecen las mesas bien servidas nos hacen la vida agradable, sino el juicio certero que examina las causas de cada acto de elección y aversión y sabe guiar nuestras opiniones lejos de aquellas que llenan el alma de inquietud." (CARTA A MENECEO) (Subrayado fuera del texto).   

 Tal vez ese reduccionismo del placer, al placer/euforia es una de las causas de la perversión del mundo ¿acaso no hay más sentido que en la euforia? Y es que la falta de educación estética –de una adecuada comprensión o vivencia de la belleza- es, a mi modo de ver, la causa de la mayor parte de los problemas del mundo. Para el moralista lo es la inmoralidad, pero, por más razones que tengan el movimiento de la voluntad por medio de las pasiones humanas es mucho más sujeto de lo estético que de lo ético. La voluntad del hombre se mueve más por lo bello que por lo correcto. Si sabemos mirar lo verdaderamente estético naturalmente vendrá lo ético: “prudencia en la búsqueda del placer” –dirá Epicuro en su Carta a Meneceo (CARTA A MENECEO).

La Taberna.
Ricardo Restrepo Molina.
Pero ¿qué es la belleza? Nietszche tiene una definición hermosa para decir donde hay belleza:

“¿Dónde hay belleza? Allí donde tengo que querer con toda mi voluntad; allí donde quiero amar y hundirme en mi ocaso, para que la imagen no quede reducida a imagen. Amar y hundirse en su ocaso: he aquí dos cosas emparejadas desde la eternidad.” (Nietzsche, 1885, pág. 124)

Por eso la belleza es voluntad de tomar una realidad para hacerla vivible, no se trata de volver tal imagen recuerdo sino que sea motivo de amor, de sentido, de pasión. La foto que no tomé era belleza, belleza de hacer lo que cada quien tiene que hacer. 

LA FOTO QUE NO TOMÉ
Describiré un poco el ambiente. Se trata de un consultorio odontológico. Aunque mi odontóloga es genial les confieso que les temo a los odontologos [incluyendo la mía] tienen el vicio común de hacerlo sentir a uno sucio y deforme, luego se imaginarán que no es para mí el mejor lugar para sentir/vivir una experiencia estética. Pero cuando me voltié y vi cómo pulía un aparato que me estaba haciendo me produjo un inmenso placer, una gran alegría que hasta me sentí mal de no haber traído la cámara. El lugar es un típico consultorio odontólogico que tiene una ventana que mira a un árbol donde las ardillas juegan con pajaritos de colores. En el lado opuesto de la ventana hay una repisa que queda al mismo lado de la puerta. La puerta está en el lado derecho de la parte opuesta si miramos hacia la ventana. En términos más comprensibles la ventana queda al occidente, la repisa al oriente, la puerta queda en la parte norte del lado oriental, la silla queda hacia el sur mirando a la ventana. Creo que para todos es común la imagen de un consultorio odontológico, pero ordenado y que cumple con su finalidad "odontología estética". La silla reclinable, la lámpara, un desagüe. El procedimiento era sencillo. Consistía en la fabricación de una placa.

La fabricación de la placa tampoco indicaba una experiencia alegre. A uno le ponen acrílico en los dientes para hacer un modelo. Eso sabe horrible, seguramente a eso sabría la pintura si la hubiera comido alguna vez. Pero cuando ese acrílico se secó la odontóloga empezó a pulirlo. Y esa es la foto que no tomé. Entre lo que ella hacía y el escultor de la Venus de Milo, en la pasión de la acción no había diferencia alguna. Esta mujer de pelo claro y ojos claros estaba sentada en una silla común al nor-oriente de la silla donde se sienta el paciente.  Tenía puestas unas gafas para que el sobrante del acrílico no cayera en sus ojos y una bata para no manchar la ropa. Sentada y concentrada, esmerándose por pulir cada detalle de una simple placa y haciéndolo con una sonrisa es la foto que no tomé. Tranquila y feliz haciendo su sencillo trabajo con amor, sin tedio, por gusto, con agrado. Le dije que lástima no haber llevado la cámara pues la escena y la parte de atrás eran bonitas como para expresar lo que es el trabajo humano. Me parece bonito porque es una labor sencilla –de gente obsesionada con los dientes, la boca y la mordida- y ante eso, hacer ese trabajo denotaba el amor que produciría bien a otra persona. Un amor a  mi boca y su cuidado que ni yo tengo.               

¿Por qué encontraría yo una reflexión sobre la belleza en un consultorio odontológico? Ella es especialista en odontología estética ¿será por eso? ¿Por qué sentiría la belleza de una una simple profesión y actividad a la que había huido por años? La verdad la encontré aquí pero quisiera trasladar a un plano más general la reflexión.

LA BELLEZA SILENCIOSA.
El trabajo humano es la causa del bien común. En muchos casos no se trata de una labor compleja, es más simple de lo que parece. Y el trabajo hecho con amor es hermoso. Todos nos preocupamos enormemente por el cambio del mundo, pero haciendo lo que nos toca estamos haciendo más por el mundo, que cambiando el mundo entero. Ese es el bien común, el médico, el odontólogo, el psicólogo, el taxista, el campesino, la empleada del servicio, la secretaria, el conductor el bus, el portero, el gerente de una multinacional, el operario, el jardinero de oficios varios, el cocinero, la señora que sirve los tintos, el mesero ¿cuántas veces hemos dado gracias por su existencia? ¿cuántas veces les hemos agradecido su labor silenciosa que aporta más al bien común que el alcalde o el presidente? En mi caso muy pocas. Por eso el rey es el que más sirve, no al que más le sirven.

Pensamos que el bien común es un cambio trascendental, cuando hay hermosos aportes silenciosos a éste. Es una belleza que consideramos como obvia que ni siquiera nos alegra pero que nos permite vivir satisfactoriamente en la vida cotidiana, el día a día.  En un artículo anterior reflexioné sobre la belleza común y sostuve lo siguiente:

“La belleza común surgiría si cada uno se reconoce a sí mismo como pincel y pinta lo que tiene, no el sometimiento al poder de otro. La comunidad es la obra que se pinta a sí misma, como un cuadro de Escher, es paradójica, pero esa misma paradoja está en la naturaleza.” (Pintura Natural. Reflexiones sobre la Belleza Común., 2010)

Cada trabajo bien hecho es un pequeño pincelazo, si se quiere pixel que es más pequeño. Pero cada uno de esos pincelazos en sí mismo bellos van construyendo la belleza común que no es otra cosa que la difusión general del amor. Los problemas del mundo se resuelven si cada quien hace lo que tiene que hacer dice un amigo. Por eso es bonito ver una simple acción, por pequeña que sea, comprometida a hacer lo que tiene que hacer. Esa es la foto que no tomé, la foto del amor silencioso diario de muchas personas, la foto de un pequeño pincelazo al bien común. También este es mi pincelazo, tratar de pintar con las palabras la foto que no tomé. La foto de un pincelazo al bien común que como muchos otros no nos damos cuenta.

La foto que no tomé se parece a las siguientes:


TRABAJANDOTRABAJO DIGNO...FISHERMANPESCADOR


Y al fin y al cabo siempre tenemos pan fresco, porque hay panaderos como el siguiente:




 BELLEZA COTIDIANA: La eternidad en lo finito.
¿Qué sería sin ese trabajo? La Venus de Milo no es hermosa por tener una forma hermosa sino porque es el producto del trabajo humano capaz de incluir en una piedra una transformación que le imprime el espíritu humano. ¿Acaso sin espíritu la Venus de Milo no sería más que piedra insípida? Pero el espíritu humano es capaz de imprimir sensualidad, pasión, belleza y placer a una piedra.  Pero, nada dista del trabajo humano hecho con amor y esmero, es capaz de imprimirle el bien y la utilidad a aquello que naturalmente no lo es. Al fin y al cabo la belleza no está en la grandeza, la belleza está todos los días ¿acaso la Venus de Milo sería hermosa si no fuera una figura cotidiana? ¿Acaso la foto que no tomé sería hermosa si fuera extraordinaria? La belleza simplemente hay que aprender a verla,  porque al fin y al cabo su apreciación es una forma de hacernos más humanos:

"Unde, cum cetera animalia non delectentur in sensibilibus nisi per ordinem ad cibos et venerea, solus homo delectatur in ipsa pulchritudine sensibilium secundum seipsam." (Summa Theologiae.  Prima. Questio 91 Art 3 Ad 3)

Adicional a que la diferencia entre hombres y animales se encuentra en la búsqueda de la belleza en sí misma, Kierkegaard afirma que “el yo es una síntesis de finito que delimita y de infinito que imita” (Kierkegaard, 2007, pág. 41). Por eso la belleza es eterna, pero solamente podemos contemplarla en espacios finitos. Es así como la foto que no tomé es la esencia humana: la capacidad de descubrir/vivir aquellos momentos de eternidad/belleza en la cotidianidad misma.



Bibliografía


EPICURO-DE-SAMOS. CARTA A MENECEO (Edición virtual http://www.libreriaproteo.com/electronicos/epicuro/meneceo.txt ed.). Libreria Proteo.

Kierkegaard, S. A. (2007). Tratado de la Desesperación. Buenos Aires, Argentina: Gradifco.

Nietzsche, F. (1885). Así habló Zarathustra. España: Euroliber S.A.

T. d. Summa Theologiae. Suma Teológica (Virtual http://www.corpusthomisticum.org/sth1090.html#32299 Virtual en http://hjg.com.ar/sumat/index.html ed.).

TORO RESTREPO, D. (8 de Noviembre de 2010). Pintura Natural. Reflexiones sobre la Belleza Común. Recuperado el 25 de Noviembre de 2010, de El Alispruz: http://elalispruz.blogspot.com/2010/11/pintura-natural-reflexiones-sobre-la.html

sábado, 25 de septiembre de 2010

COMENTARIO FOTOGRÁFICO: LA HERMOSA AUTENTICIDAD.


RAMAS AL CIELO...
Cargado originalmente por ElAlispruz
Esta foto era vieja, no entiendo por qué nunca la había publicado si es hermosa. No hay nada más agradable que acostarse sobre una manga campestre, de tierra caliente tropical, debajo de un árbol y mirar para arriba. Es una experiencia estética bastante recomendable, no lleva propiamente a la euforia pero sí a sentarse un rato y sentir ese amor y belleza que nos une con el ambiente.

Las ramificaciones de los árboles siempre son bastante curiosas. A uno en el colegio ¡bendita educación! le enseñan las formas básicas puntos, líneas, polígonos -círculos, triángulos, cuadrados- ¿acaso son reales esas formas? La verdad es que si se observan las ramificaciones no se verá ninguna de ellas, las ramas tienen sus curvaturas, no se puede hablar de triángulos, ni de cuadrados ni de círculos... no tiene esas formas estándar, pero precisamente en ello está su orden.

La lógica de la naturaleza no es estándar, no sigue estúpidos convencionalismos sociales, no se rige por la linealidad, sino que su regla es el caos... paradójicamente hermoso. Tal experiencia descansa porque tumbados a la sombra de este poético espectáculo simplemente nos consuela la belleza de la posibilidad de ser nosotros mismos. Algunos sostienen, aunque desde una perspectiva algo "new age" que abrazar un árbol da energía. Saliéndonos de ese falso espiritualismo, no puede negarse que su abrazo nos energiza. La razón es que abrazar lo que simplemente es, sin preocuparse de ser cuadrado, lineal o circular, nos recuerda el apetito a lo bello... a simplemente ser.

Relacionado con esto Tomás de Aquino nos dice: "lo que distingue al hombre de los animales es su capacidad de deleitarse por la belleza en sí misma"... (En latín original "Unde, cum cetera animalia non delectentur in sensibilibus nisi per ordinem ad cibos et venerea, solus homo delectatur in ipsa pulchritudine sensibilium secundum seipsam." Summa Thelogicae. Prima. Questio 91. Art 3 Ad 3 en Español). Algo así sintió Fernando González caminando por estas tierras llenas de estos árboles: "Vimos y sentimos las nubecillas doradas por el sol y las sensaciones poeticofisiológicas que produce el amanecer al viajero" (Viaje a Pie. Fernando González. Versión en .doc Pág. 3) ¿Acaso no nos deleita este árbol porque sí? A mí me deleita porque es el mismo, ni más ni menos. Sin embargo, no todos piensan así, algunos creen que el estímulo que busca igualar es la forma de "crear hombres", pregúntele eso a la frustrada psicología cognitivo-conductual (la más primitiva de todas)... ellos no considerarían bello el árbol si no lo ven recto y tratarían de mover sus ramas hasta quebrarlas y luego quejarse del golpe de su caída: efectivamente la gravedad no es funcional... 

Esa es la estética, alegrarse de la naturaleza porque sí. Alegrarse porque no es igual a cualquier otra cosa, pues precisamente en eso está su belleza. Líneas extrañas que se alzan al cielo, sombras de ramas que caen a la tierra, el verde de las hojas que contrasta en pequeños puntos con el azul del cielo... esa es la belleza de ser uno mismo...

martes, 7 de septiembre de 2010

COMENTARIO FOTOGRÁFICO: MIRANDO LO QUE NADIE MIRA



Cargado originalmente por ElAlispruz
El mundo a veces nos lleva por caminos que solamente nos permiten ver aquello que nos duele. Por eso, no es usual que miremos la belleza del sol en el trópico, los colores de la hora mágica o crepúsculo, las nubes o los edificios. Si están siempre ahí ¿para qué los miramos? Quizás yo fui uno de aquellos hasta que estuve en clase de fotografía. De repente uno empieza a mirar la belleza y a darse cuenta de todos aquellos cables, postes y detalles que envenenan nuestra visión. ¿Será eso necesario para mirar mejor?

Ayer subía del gimnasio a mi casa, tenía la cámara porque estoy tomando unas fotos para cuestiones económicas y miré el "hidrante" o como se llame. La luz, dada la posición actual del sol -era el día donde el sol alcanzó a estar en el punto más alto en el cielo- y la hora le pegaba perfecto para resaltar su amarillo. Un amarillo que contrasta con el verde de aquella vegetación que está allí.

¿Qué tienen de bonito un "hidrante" y una "manga" verde? Quizás separados nada, pero ¿unidos? Me encanta ese amarillo saturado e intenso con el que recientemente pintaron el "hidrante" y el verde oscuro con algunos puntos de luz y algunas florecitas amarillas: cosas que siento hermosas.

Usualmente las cosas del hombre desentonan con aquellas que son naturales, pero esta armoniza. ¿Cuántas personas se fijarán en esto? Por la loma suben y bajan cientos de personas... La hermosura del color y de la vegetación es tan usual.... que ni la vemos.

Los problemas del hombre son estéticos y no éticos, si miráramos las cosas bellas, aun las cotidianas, bastaría que quisiéramos embellecernos como ellas. Por eso la sonrisa de un niño, una mujer hermosa cuyo cuerpo y juventud nos animan el espíritu, un árbol usualmente verde que esconde flores amarillas o rosadas para una época.

Un hidrante entre maleza y pequeñas florecitas amarillas... ¿por qué lo veo hermoso? Ni idea... la belleza es más o menos evidente...

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