viernes, 24 de julio de 2009

FILOCHISTES: HUMOR FILOSÓFICO.

Señor Ockham, su nombre me suena como el eco de una larga
velada en la cátedra…

Anoche antes de dormirme, o mejor, de acostarme, cerrar los ojos y tener un carrusel de pensamientos, me puse a leer un libro que tiene un humor excelente acerca de diversas corrientes filosóficas. El libro se llama “Platón y un ornitorrinco entran en un bar... la filosofía explicada con humor”[1] y tiene excelentes piezas de humor que nos hacen reír de toda la realidad absurda que nos rodea. Veamos algunos de los chistes que más me han gustado.



UNO SOBRE LA SABIDURÍA


En un encuentro que se está celebrando en la universidad, se
aparece de pronto un ángel y le dice al jefe del departamento de filosofía:
-Te concedo uno de estos 3 dones: sabiduría, belleza o diez millones de
dólares.
Inmediatamente el profesor opta por la sabiduría.
Envuelto en
un halo de luz el profesor aparece transformado. Pero sigue ahí sentado,
contemplando la mesa, y uno de sus colegas le susurra:
-Di algo.
El
profesor responde:
-Debería haber pedido el dinero
.[2]

¿Sabiduría? Algo me dice que el profesor del chiste tiene un nombre muy feo que empieza por A.


ALGUNOS SOBRE FEMINISMO Y ENFOQUE DE GÉNERO
Pero, bueno quizás deberíamos reírnos de uno de los temas de moda, el enfoque de género. En palabras mías, el enfoque de género considera que la masculinidad y la femineidad no son más que creaciones personales o géneros, que se desarrollan mientras el individuo se culturiza (o desculturiza?). Como no existe una vocación natural hacia lo masculino (que básicamente consiste en el llamado del hombre a ser padre) o lo femenino (que básicamente consiste en la vocación que tiene la mujer de ser madre), sino que eso son condiciones “decididas” en la niñez por el proceso de educación pueden existir diversas clases de géneros. Por eso se habla del “padre embarazado” (que por cierto da risa la explicación que le darían a ese niño) o del “género” lesbiana, transexual, homosexual, etc. Al fin y al cabo… no son más que Flatus Vocis… Veamos lo que genera el enfoque de género (el chiste lo adapto un poco a nuestro contexto cultural)[3]:
Estaban dos gays en un bar y en ese momento llega una
mujer hermosa, caminando de una manera exquisitamente seductora. Ambos se quedan
mirándola hasta que al final uno le dice al otro:
-En momentos como este me
gustaría ser lesbiana.

Lo peligroso del “enfoque de género” está en el lenguaje, pues al fin y al cabo, éste solamente reconoce el “género” masculino y el femenino. Por tal motivo, el homosexual debería tener el artículo “il” para distinguirlo de “él”, que sería el de un hombre, la lesbiana sería “ila”(qué pena decirle ella, si es ila… qué peligro), el transexual “ella/el”… Flatus vocis al fin y al cabo. ¡Pobrecito el lenguaje con tanta confusión que le generan personas desesperadas por no ser ellas mismas!
Hablando de desesperación voy a citar otro chiste sobre el “enfoque de género” o más concretamente del feminismo. Al no ser un chiste “políticamente correcto” dentro de la filosofía de la tolerancia no cabe más que decir que lo hago de aposta (que conste que a mi mamá le gustó)[4]:
Durante un vuelo transatlántico, un avión cruza por una
fuerte tormenta. Cada vez las turbulencias son más fuertes, generando un
terrible miedo entre los pasajeros. Una mujer se levanta, sale a la mitad del
pasillo y grita:
“-¡Soy demasiado joven para morir! y añade gritando: ¡Quiero
tener un momento memorable antes de morir! Nunca nadie en este mundo me ha hecho
sentir mujer, ¿hay algún hombre que quiera hacerlo? “
Todos se quedan en
silencio durante un momento. De repente un tipo alto, musculoso y de pelo negro
que estaba sentado en la parte de atrás del avión se para, y se abre paso de
manera majestuosa –y seductora- y le dice a la mujer:
“-Yo puedo hacerte
sentir mujer.”
A medida que el hombre se va acercando más y más, la mujer se
excita, de repente se quita la camisa mostrando su pecho musculoso. Cuando llega
donde está la mujer, se detiene, estira el brazo que tiene la camisa, se la
entrega y le dice:
“- Plánchame esto.”

ANÁLISIS ECONÓMICO DEL DERECHO.

Cuando los analistas de la justicia conmutativa hablan de la igualdad de las prestaciones, precio justo y demás cuestiones lo hacen de una forma que creen que tienes los problemas solucionados. Sin embargo, creo que sus innumerables doctrinas acerca del enriquecimiento sin causa[5] (o con causa) se han pasado por alto este chiste:

Jean-Paul, habitante de la acadia canadiense, se mudó a
Texas y le compró un asno a un viejo granjero a cambio de 100 dólares. El
granjero se comprometió a llevarle el asno al día siguiente. Al día
siguiente,
el granjero llegó con su furgoneta vacía y dijo:
-Lo siento,
pero traigo
malas noticias. El asno ha muerto.
- Bueno, pues devuélvame
el dinero.
-No puedo, porque ya lo gasté.
-De acuerdo, pues deme la
bestia.
-¿Qué
quiere hacer con ella?
-La voy a sortear.
¡No
puedes sortear un asno
muerto!
-Claro que sí. Tome nota. Pero no le diga
a nadie que está
muerto.
Un mes más tarde, el granjero se encuentra con
el canadiense y le
pregunta:
-¿Cómo acabó lo del asno?
-Lo sorteé.
Vendí 500 números a 2
dólares, y obtuve unos beneficios de 898 dólares.
-¿Y no se quejó nadie?
- Sólo el que ganó. Pero le devolví sus dos
dólares.
6]


Creo que el análisis económico del derecho no tiene la agudeza del humorista que se inventó este chiste. Por eso el humor siempre es más agudo y eficaz que el flatus vocis. No quisiera degradar el chiste pero, ¿cuál es la injusticia que se presenta en el mismo? Quizás no haya ninguna injusticia...

[1] CATCHART, Thomas y KLEIN, Daniel. Platón y un ornitorrinco entran en un bar... la filosofía explicada con humor”. Editorial Planeta. Bogotá 2008. Puede conseguirse en http://www.amazon.com/gp/search?index=books&linkCode=qs&keywords=9681343956,
[2] IBIDEM. Págs. 91-92
[3] IBIDEM. Pág. 168 Con modificaciones mías
[4] IBIDEM. Pág. 170 y 171. Con modificaciones mías.
[5] Para adquirir las cosas en estricto derecho se requieren generalmente varias circunstancias o “formas de adquirir el dominio” que en términos de derecho económico podrían resumirse en ocupación (algo que no era de nadie y por el trabajo se vuelve mío), el intercambio (“doy para que me des”) o la donación (“Te lo doy porque quiero”). El enriquecimiento sin causa podría definirse en términos de derecho económico como la adquisición de algún bien sin haberlo ocupado, intercambiado o recibido en donación. Un ejemplo de enriquecimiento sin causa podría ser en términos simples cuando una persona trabaja más de lo que fue contratado, superando el límite de producción de un bien de exagerada demanda en el mercado, si no se le diera una contraprestación el patrono estaría incurriendo en un enriquecimiento sin causa.
También un caso muy común es la adquisición en las denominadas “pirámides”, una persona entrega su dinero para pagar otras que llegaron antes y las que lleguen después pagarán al que siga llegando. En ese caso, como el dinero no se entrega para explotación de otro por un tiempo, raramente podría decirse que quien recibe se enriquece a cambio de un mutuo. Por tal motivo, la recepción de ese dinero genera un enriquecimiento sin causa.
[6] CATCHART, Thomas y KLEIN, Daniel. Op. cit. Págs. 176-177. Nota: hay un error numérico que puede ser error aritmético o de digitación. La ganancia final debería haber sido 998 dólares (500 boletas a 2 dólares son mil dólares menos dos devueltos da una ganancia de 998 dólares)

2 comentarios:

  1. son muy buenos me hicieron reir mucho.... son muy ironicos y eso me gusta

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  2. Justo hoy termine de reir con el libro, buen articulo!

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