martes, 7 de julio de 2009

EL TEMA DE LA CUESTIÓN SOCIAL E HISTORIA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL. Extracto de la fundamentación filosófica del proyecto RSE

“Proletarios del mundo uníos” Es común recordar aquella frase de Karl Marx en el Manifiesto Comunista de 1848 que quizás ha desatado los debates más grandes en política económica vigentes en la actualidad. La idea de Marx generó era parte de un proceso histórico propio de los orígenes de la revolución industrial. Sus tesis estaban fundadas en el bien conocido materialismo histórico que sostiene que el motor de la historia proviene de la lucha de clases sociales. Es por eso que en un observación “científica” sostuvo que en la época “En la misma proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, desarróllase (sic) también el proletariado, la clase de los obreros modernos, que no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital. Estos obreros, obligados a venderse al detalle, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado.”[1]. Por lo tanto, para resolver la supuesta “cosificación” y “alienación” del ser humano, propone el camino de una revolución armada para establecer una “dictadura del proletariado” como sistema previo al perfecto comunismo donde toda propiedad privada desaparece.

Las tesis Marxistas empiezan a generar escozor entre las clases “burguesas” y el miedo de una posible revolución empieza a perturbar a las naciones europeas. Veamos el proceso histórico relatado en un escrito previo[2]:

Sin embargo, el pensamiento marxista, que indiscutiblemente partía de ciertas premisas verdaderas, llevaba en sí mismo problemas e inconsistencias que hacen difícil e inconveniente su adopción plena, por ejemplo en lo que se refiere su amplia restricción a la libertad, su negación de la propiedad privada y la exaltación de la lucha de clases. Estas dificultades generan escándalo en la sociedad de su tiempo, pero permitieron concientizar sobre las injusticias que se presentaban sobre la clase proletaria. Por lo anterior, se dio paso a propuestas más moderadas sobre la justa organización de la sociedad.

En atención a las circunstancias denunciadas por Marx, y las diversas reacciones frente a su pensamiento. La Iglesia Católica se pronuncia sobre la cuestión obrera en el año 1891. El aporte de la Iglesia fue, tal vez, uno de los más influyentes para la posterior promulgación de los derechos sociales, económicos y culturales.

En efecto, León XIII les recuerda en la encíclica Rerum Novarum, tanto a los empleados como a sus patronos la importancia de la dignidad de cada persona, de la necesidad de evitar una lucha de clases y de vivir según la hermandad adquirida en Cristo. Y recuerda al pueblo Católico la importancia de entender al hombre en su dignidad: “He aquí, ahora, los deberes de los capitalistas y de los amos: no tener en modo alguno a los obreros como a esclavos; respetar en ellos la dignidad de la persona humana, ennoblecida por el carácter cristiano.”[3]. Después de hacer aquel llamado a la dignidad humana, nos recuerda León XII en lo que esta consiste cuando afirma que: “(…) es verdaderamente vergonzoso e inhumano el abusar de los hombres, como si no fuesen más que cosas, exclusivamente para las ganancias, y no estimarlos sino en tanto cuando valgan sus músculos y sus fuerzas.”[4].

En la encíclica también se recuerda la importancia de tratar a cada ser humano dependiendo de sus capacidades, invitando a la humanidad a reconocer la importancia de la igualdad, que sirve como sustento a los derechos sociales, ya que una de sus características -como se verá más adelante- consiste en que buscan hacer la igualdad entre las personas: “De ningún modo se le impondrán trabajos desproporcionados a sus fuerzas, o que no se avengan con su sexo y edad.”[5]. A partir de allí León XII hace un llamado a la Justicia: “Y el principalísimo entre todos los deberes de los amos es el dar a cada uno lo que se merezca en justicia.”[6]. En este punto León XIII no está haciendo únicamente un llamado a la caridad, sino que está recordando que estas condiciones son verdaderos deberes de justicia, y por tanta, generan derechos en sentido estricto.

Dicen algunos teóricos que el proceso histórico llevó a que en 1919 se establecieran algunos derechos sociales y surgieran instituciones internacionales como la Organización Internacional del Trabajo. El problema de dichas ideas como posibles soluciones a la cuestión social, sino simplemente un conjunto de condiciones que evitaban una inminente “revolución del proletariado”. El riesgo de dicha revolución se aumentó por la revolución rusa de 1917. ¿Cuáles son los problemas que presentaron dichas soluciones?

En materia filosófica se presentan dos problemas graves: 1. El consensualismo como mecanismo para encontrar las verdades referidas a la cuestión social; 2. La supuesta condición ontológica de las clases sociales. Dichos fundamentos filosóficos generan un efecto colateral denominado “racionalismo intervencionista”[7] que generará como consecuencia un subsiguiente abuso del poder[8]. La falta de una noción de “naturaleza” que genera que las partes del conflicto social “trabajadores” y “empleadores o burgueses” sean quienes, en un juego de poder, definan el pacto de no agresión entre “clases sociales”. El intervencionismo estatal no solamente jugó un papel en materia política en lo referente a la cuestión social. El intervencionismo estatal se vio como una alternativa para resolver los problemas económicos.

En economía en este proceso histórico colapsó con la famosa crisis de 1929. La crisis consistió básicamente en un abuso de los recursos financieros generando una economía basada en finanzas irreales o sin causa. De un momento a otro la economía ficticia sucumbió a la inexistencia de recursos. Irónicamente, la solución propuesta hizo parte de la misma economía ficticia. Lord Keynes, sostuvo que los periodos de crisis se generaban por la disminución de la demanda agregada[9] que generaba una disminución del consumo. Por tal motivo, los economistas jugando a ser matemáticos simplemente hicieron un simple ejercicio de sumas irreales: hacer dinero para aumentar la demanda agregada. Si la gente tiene más dinero, pues simplemente a podrá comprar más cosas a un mismo nivel de precios, por eso la “curva” de la demanda agregada aumenta. A sí mismo, jugando con fórmulas podrían resolverse –o al menos equilibrarse- todos los problemas sociales, humanos y políticos.

Aparentemente la cuestión social estaba resuelta. De hecho economistas como Stitglitz[10] defienden en la actualidad que el trabajo decente debe resolverse con una “adecuada” intervención estatal. Teniendo el elemento del intervencionismo y el pacto de no agresión entre clases sociales era la solución para terminar de una vez por todas con la cuestión social.

La cuestión social estuvo un tanto apagada hasta aproximadamente 1970 que el modelo intervencionista empieza a decaer volviéndose a la libertad de empresa. Esta circunstancia para algunos[11] genera otra vez un modelo de desequilibrio entre “el proletariado” y la “clase burguesa”, prevaleciendo –sostienen- los intereses de ésta. Por eso, el tema de la cuestión social se agudiza nuevamente. La empresa para algunos empieza a jugar un papel esencial en el desarrollo económico. Lo que genera que el tema de la responsabilidad empiece a hacer un tema nuevo de discusión. Las causas son múltiples pero podríamos resumirlas en cuatro razones[12] que son, a saber:

a- Inquietudes y expectativas de los diferentes sectores de la economía (ciudadanos, consumidores, poder público e inversionistas), b- Criterio social en las inversiones e instituciones en la calidad entregada a los consumidores y c- Deterioro del medio ambiente d- Necesidad de transparencia en las actividades económicas.

Desarrollo de los foros de responsabilidad social

Sin embargo, los foros de responsabilidad social todavía no han logrado encontrar una dirección filosófica auténtica. En otras palabras, los foros de responsabilidad social generan innumerables tesis que o solamente se preocupa por promover una buena “imagen corporativa” sin tener un fundamento claro, otros se dedican a teorizar sobre los errores de las empresas y que tienen que luchar con la pobreza sin tener un fundamento claro y una tercera variante de la responsabilidad social que son simplemente aquellos personajes que tienen tanto para hablar que no alcanzan a decir nada. Esto quiere decir que no se ha encontrado un verdadero sentido a la responsabilidad social pues teorizar maravillas o mostrar actos para “quedar bien” no indican que exista un sentido claro de la responsabilidad empresarial.

Es decir, no se está resolviendo la responsabilidad social como nueva solución al problema de la “cuestión social” puesto que se sigue resolviendo el problema sin atender ni a la verdadera naturaleza del problema del trabajo humano, como tampoco se entiende con claridad que el consensualismo no es la solución. Continuar viendo el problema de la cuestión social como “un pacto de no agresión” es lo que genera la multiplicidad de definiciones de responsabilidad social como la búsqueda del consenso para resolver el problema.

SELLOS Y RESPONSABILIDAD SOCIAL.

Habiendo contextualizado la división natural del trabajo, la historia de la cuestión social y sus problemas, es necesario detenernos en los sellos o certificados de responsabilidad social. Los stakeholders están exigiendo a las empresas la certificación de sellos de responsabilidad social para la certeza de la existencia de prácticas de responsabilidad social. Entre otros motivos las empresas los acogen para poder permanecer en un mercado cada vez más competitivo. Existen muchos sellos como flor verde, FAIRTRADE, RAINFOREST, Indicadores de gestión de ETHOS, ICONTEC, BASC, entre muchos otros.

¿Son buenos o malos los sellos? En el punto anterior se mencionaron dos clases de participantes de la responsabilidad social aquellos que defienden su imagen corporativa y aquellos que como soñadores teorizan con un mundo perfecto. Quienes defienden la imagen corporativa muestran el cumplimiento de las normas de los sellos como su informe de sostenibilidad y como parte de su balance social. Mientras que quienes teorizan sobre la responsabilidad social sostienen que no hay verdadera responsabilidad solamente con la existencia de una certificación de esta categoría.

Creo que ambas posturas tienen parte de razón. Personalmente considero que dichos certificados no son valiosos porque generan “imagen corporativa” sino porque el proceso de autoevaluación genera la posibilidad de descubrir procesos internos defectuosos dentro de la organización. No necesariamente tener un certificado de esta categoría implica la existencia de prácticas socialmente responsables, pero acogerse a un proceso de certificación es una excelente oportunidad para recibir retroalimentaciones. Inclusive el contenido de los sellos puede iluminar prácticas virtuosas en muchas de las actividades que realizan las personas al interior de una organización. Pero, tampoco se trata de estar mostrando esos certificados porque lo realmente valioso no es la imagen adquirida, sino la virtud.
[1] MARX, Carlos. ENGELS, Federico. “MANIFIESTO COMUNISTA”. Tomado de http://www.geocities.com/capitolHill/lobby/6106/libros/mc-e.htm. Noviembre de 2006.
[2] TORO RESTREPO, Daniel. “Derechos sociales ¿derechos fundamentales o meros ideales?”. Escrito inédito. Págs. 6 y 7.
[3] Encíclica Rerum Novarum. Enviada por el Papa León XII al pueblo Católico.
[4] Ibidem.
[5] Ibidem
[6] Ibidem.
[7] Al respecto puede consultarse la obra del profesor José Alpiniano García Muñoz que ofrece interesantes explicaciones al respecto. GARCÍA-MUÑOZ, José Alpiniano. DERECHO ECONÓMICO DE LOS CONTRATOS. Ediciones Librería del Profesional. Bogotá 2001.
[8] “Las causas de la crisis del Estado bienestar son: la corrupción, el descontrol político, el descontrol presupuestal, la falta de gestión estratégica, la insuficiencia de recursos públicos y el descrédito de los sindicatos y los partidos políticos.” Esto conforme la tesis de MARTÍNEZ GARCÉS, Cecilia. La responsabilidad social empresarial, el papel de los gobiernos, los organismos multilaterales y las Ong’s. Universidad Anáhuac: México, 2007. Pág. 4. En RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA EMPRESA “FLORES EL CACIQUE LTDA.”. Presentada en VIII encuentro de la Red de Grupos y Centros de Investigación Jurídica y Sociojurídica realizada en la ciudad de Cartagena en Septiembre de 2008. Elaborada por ANA MARÍA RESTREPO HERNÁNDEZ , JULIANA BENREY ZORRO e INGRID SUÁREZ OSMA. Pág. 3
[9] “La curva de la demanda agregada indica la cantidad demandada de todos los bienes y servicios de la economía a cualquier nivel dado de precios.” Pág. 515 Buscar referencia en la biblioteca.
[10] ZUBERA, Imanol. STITGLITZ, Joseph. SENN, Amartya. “SE BUSCA TRABAJO DECENTE”. Editorial…Ciudad… Fecha…
[11] Al respecto puede consultarse ZUBERA, Imanol. STITGLITZ, Joseph. SENN, Amartya. Op cit.
[12] PONENCIA. Op cit. Elaborada por ANA MARÍA RESTREPO HERNÁNDEZ , JULIANA BENREY ZORRO e INGRID SUÁREZ OSMA. Pág. 3.

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